Félix Flores
La Vanguardia, 4 de junio de 1989, p. 67
Ibiza. (De nuestrn enviado especial.) — Durante las tres noches en que se desarrolla la tercera edición del Ibiza-92, Frank Zappa presenta, sobre el escenario de la discoteca Ku, a uno de los conjuntos que participan en esta grabación-espectáculo del programa de televisión. Zappa lo hace por amistad hacia el promotor de la fiesta, Pino Sagliocco, que le aloja a él y a su familia en el chalet que posee en el interior de la isla.
No le ha hecho gracia que las dos veces que ha venido a España se haya encontrado con huelgas de transporte aéreo, de televisión, etcétera, “o con que no me recibían hasta el día siguiente o, como ahora, que vayan a cambiar el alcalde de Madrid, después de que ya había hablado con Juan Barranco”. Porque lo que ha traído a Zappa a España es un gran proyecto (que ya adelantarnos recientemente en «La Vanguardia»): construir en Madrid un centro cultural al estilo de la antigua Bauhaus alemana.
“Creo que este es un país que
ha salido hace todavía poco de
una dictadura y se encuentra en
el proceso de descubrir sus propios
errores. Lo grave es que estas
huelgas van a producir que los
inversores interesados en el 92
piensen que no vale la pena. El 92
puede ser el mayor desastre económico
que haya tenido un país.
En un año van a pasar muchas
cosas y hay muchas posibilidades
de que se joda todo”.
La “Bauhaus” pretende reunir artistas y creadores de todo el mundo —aunque no primeras figuras— , como pintores, músicos, escritores, diseñadores, para que “vuelvan a trabajar juntos”. La elección de España como segundo centro (el mismo proyecto en Milán está más adelantado) es clara: “España debe ser un canal que recoja la creatividad de Sudamérica y la encamine a los países de la Comunidad Europea; los artistas sudamericanos trabajarían junto a artistas de la CE”.
Lo más importante, según Zappa, es la perspectiva del proyecto: “No será como una escuela sino como un ‘master’ para los creadores. La idea consiste en elaborar productos culturales, aunque tampoco será una factoría, por ejemplo: una nueva silla. Bien, esa silla se lanzará como un producto para la comunidad”. La divulgación deberá ser de largo alcance. Zappa espera crear un canal de televisión que cubra toda España.
Así de sorprendente y ambiciosa es la “nueva Bauhaus”. “Bueno, reflexiona Zappa con
una sonrisa, no sé si soy demasiado optimista, pero alguien tiene
que hacerlo. A España le interesa
mucho el proyecto, puede llegar
a la altura de Gran Bretaña o Italía.
Puedes tener la sensación de
que aquí el mercado cultural todavía no es muy grande, pero,
qué ocurrirá mañana? Claro
que siempre puedes coger y decir, cómo en Estados Unidos, ¿cultura, qué cultura?”
Lo que pasa es que la “Bauhaus” es nada menos que un proyecto europeo. Entre sus iniciativas estaría la de ayudar a esas cinematografías que no pueden por sí mismas cubrir el 60 por ciento de producción propia en audiovisuales, medida de protección decidida hace unos días por el Parlamento Europeo en contra de la “colonización” audiovisual estadounidense y que fue solicitada por los cien cineastas reunidos en asamblea durante el pasado Féstival del Cannes. En lo que respecte a España, a Zappa podría estropeársele un poco su proyecto si en Barcelona se instalara un Instituto Europeo del Audiovisual, por la dispersión de esfuerzos que supondría.
Y Zappa habla de cultura en
términos económicos. ¿Es, adamás
de un histórico de la música
contemporánea (y aquí los términos no se contradicen), un
hombre de negocios. “Sí, lo voy;
he tenido que serlo para darme a
conocer. Y no es malo. El mundo
pronto será gobernado por los
hombres de negocios, porque saben cosas que ignoran los políticos.” Sin embargo, él sólo pondrá
en marcha la “Bauhaus”, no la
dirigirá: “Está pensada para que pase a cargo del Gobierno de este
país”.
Esta misma noche, en Nueva
York, Zappa se reunirá con dos
responsables de la comisión del
Quinto Centenario, Angel Serrano y Javier Estrella, para tratar
de otro proyecto, la Orquesta del
Mundo, que debutaría en la
Expo’92 con 24 conciertos especialmentecompuestos
que serían
retransmitidos por televisión. La
orquesta reunirá fundamentalmente
instrumentos étnicos de
todo el mundo.
Teddy Bautista, en Madrid, y Pino Sagliocco, en Barcelona, desde donde la compañía de Zappa (Why not?, un nombre, “¿por qué no?”, que lo dice todo) gestionará la “bauhaus”, apoyan a este hombre que ha adoptado la actitud de los mecenas del Renacimiento. Zappa prescinde de apuntarse a giras del tipo Amnistía Internacional. Ni él es para grandes audiencias, “ni tengo pruebas de que el dinero vaya a parar de verdad a una causa; sé que el público va por el concierto y no por la causa, ni creo en esa filosofía de ‘compra una entrada, compra cultura’”. Está claro que lo suyo es la acción directa.
Ya ha intentado, aunque el empeño quedó frustrado, hacer una aportación personal de tecnología a los jóvenes músicos soviéticos. Ve allí una esperanza, porque ¿En Estados Unidos? “Sólo escuchan pop rock y el pop rock está muerto, se ha agotado. Y la música está controlada ahora por los patrocinadores. Cuando salgo de gira me encuentro a mi espalda con un anuncio de una cerveza o una bebida con burbuja. Es ridículo; parece que yo esté anunciando eso. Mire, entre los que ganaron los Internacionales Rock Awards el otro día no había ni uno que no tuviera que ver con Pepsi o Coca Cola o alguna otra firma. Si esto llega a España, una marca de cervezas podrá entrar en el mercado latino de Estados Unidos promocionando flamenco”.
donlope@ono.com