Zappa, el concierto más agresivo

Sal Común 14

Por Ángel Casas
Fotos Cano & Teixidó
Sal Común nº 14, 1979

No acabo de entender, aunque en principio es para alegrarse, la expectación despertada por los conciertos de Frank Zappa con todo el taquillaje vendido —tanto en Madrid como en Barcelona— muchas horas antes de empezar. Quizás la leyenda, quizás la fama de bicho raro y veterano pasota, quizás... Pero lo cierto es que en el Palacio de los Deportes de Barcelona, local donde tuvo lugar el primero de los conciertos del que os ofrecemos imágenes gráficas, se vivió una atmósfera de apretuje que ni el metro en sus horas mejores. Al completo de la venta de localidades, se sumaron las ingentes cantidades de personal colado previa rotura de algunas puertas de acceso inutilizadas y así la pista se convirtió pronto en una sauna apretada y de muy difícil circulación. Decía al principio que no acabo de entender tamaña expectación con Zappa, un músico verdaderamente difícil, interesado en los vanguardistas de este siglo y cuya baza fundamental está en sus textos..., en inglés.

Arthur Barrow, 1979

Con todo el taquillaje vendido desde primera hora de la tarde, se temía por parte de los organizadores y del personal de seguridad que se avecinaba una noche caliente, puesto que mucha era la gente que subía hasta Montjuich en busca de una entrada o, como mínimo, de un agujero donde colarse. Los antidisturbios oteaban el horizonte próximo y de vez en cuando sacudían al olerse la pretendida penetración. Lo cierto es que el personal consiguió reventar algunas puertas de acceso cerradas y poco vigiladas y por la brecha se colaron cantidad hasta que los grises observaron la estratagema y se encargaron por lo sano.

Ike Willis, 1979

Dentro, la atmósfera era irrespirable del apretuje. Y se mascaba una cierta violencia contenida en las miradas y los roces. Yo no sé si éramos los de siempre, pero lo cierto es que estábamos como muy excitados, muchísimo. Tanto es así que del pique se pasó a las manos en alguna ocasión que otra. Había mal rollo y algunos se atizaron de lo lindo.

Warren Cuccurullo, 1979

Zappa vino con una banda de ocho músicos —como siempre buenos, que en Zappa ya se sabe— pero vagamente desconocidos. No se presentaban como Mothers of Invention sino como el grupo de Zappa y venían dispuestos básicamente a ofrecer al presentarlo, el nuevo long play del tío, titulado "Sheik Yerbouti".

Denny Walley, 1979

La música de Zappa es una de las más creativas, rompedoras y anticonvencionales del rock americano. Se escapa de la concepción rockera para acceder, a través de un sentido del humor feroz, hasta un estadio en que todo vale, cualquiera que sea el género. Las voces, los instrumentos y los arreglos están al servicio de un talento que gusta de acostarse con la locura, sin importarle el contagio. A partir de ese contubernio, la creatividad de Zappa es imparable, inclasificable y me temo que para mucha gente indigerible.

FZ, 1979

De ahí mi sorpresa ante el llenazo y las hostias puesto que no me resulta demasiado creíble que, verdaderamente, Zappa ten gaen torno a sí, en el ámbito barcelonés, por ejemplo, tantos seguidores fieles. Me apostaría una cena a que el setenta por ciento de la asistencia no ha comprado jamás un disco de Zappa.

Y lo digo porque hubo bastante mosqueo a medida que el concierto fue avanzando. Los breaks, la imaginación voraz que quema etapas sin recrearlas, la inexistencia de concesiones empezó a sentirse entre el personal que, seguro, se sentía pueblo oprimido. Y sonaron muestras de desagrado. Algunos abucheos y silbidos de poca complacencia. Un espectáculo realmente increíble, extraordinariamente musical y un público poco entregado. Algo fallaba. Y hubieron aplausos al final, pero con esa historia del enlazar temas como en el disco, nadie subrayaba nada con las manos. Un poco de bis y muchísimo gris afuera mirándote en plan de "a ver qué pasa".

 

Gracias a Javier Marcote por el artículo

donlope@ono.com
2015-08-15