Exclusiva desde Milán

Zappa: No soy un bufón

Análisis de sus conciertos en su actual gira por Europa (en España, el de octubre)

Marco Morletti
Extra!, 1974

Está dando la vuelta a Europa. Se llama Frank Zappa y en 1968 se hizo famoso no sólo por sus Mothers Of Invention y toda su enrollada musical, sino también por su sentido del erotismo, su provocación musical y otras cosas.

Zappa ha estado en Milán. Milán es la capital de la música italiana. La Ricordi que es su editora aquí, nos ha hecho posible llegar al extravagante personaje, a su llegada al aeropuerto de Milán.

Para los italianos, que nos gustan mucho los grandes bigotes y queremos a todos los que llevan algo de nuestra sangre, Frank Zappa es un personaje muy caro. Hay que tener en cuenta que pese a haber nacido en California —hace 35 años exactamente— es hijo de un siciliano ¡con la cara ya paga!. Pero a pesar de haber sido muy querido por los jóvenes. Zappa no había podido pisar hasta ahora Italia, por haber sido considerado un tipo peligroso, alterador del orden y obsceno.

—Me han dejado entrar en Italia y me siento muy a gusto. Pero yo no he cambiado. Como tampoco cambia la gente cuando escucha mis canciones. La gente sigue siendo igual. ¡Y pensar que hay quien considera que mis canciones atentan a la moral de la gente! ¿Qué moral? me pregunto primero. Y después digo: nadie cambia por las buenas. Piense por ejemplo en un pueblo como el americano, que después de Nixon ha aceptado a Ford. Tenía una posibilidad de cambio y no lo ha hecho. Y había más motivos que agua en el mar.

Pero acto seguido, Zappa, soltando una gran risotada rectifica:

—Sin embargo sí, he cambiado algo. Quizás siete veces. Y no me arrepiento de lo que hice primero. Porque en el fondo sigo siendo la misma persona. Mire, primero hice una música muy especial, pero noté que mis músicos eran unos ineptos para comprenderme. Aquello no marchaba y estaba condicionado por los músicos. Tuve que cambiar y pasé a vivir entonces un período que yo llamo de la "scelte", después vino un asentamiento de ideas y luego la explosión del "Hot Rats" y finalmente la gran etapa actual.

Hablamos luego de la música en los Estados Unidos, donde él siempre ha trabajado, y la europea, pero más concretamente la continental europea.

—Mire, yo admiro mucho a ciertos autores centroeuropeos. A Edgar Varese por ejemplo. Cuando tenía quince años, estaba chiflado por él, hasta el punto que quise venir a conocerlo personalmente y estuve a punto de hacerlo. Pero la música contemporánea es una cosa, la música europea es otra cosa y la americana otra. A un joven, en los Estados Unidos no le hables más que de rock and roll. Todos hablamos el rock y yo mismo hago rock. A un europeo se le puede hablar de otras músicas. Sabe lo que es una gran orquesta, tiene una cultura diferente.

Y más tarde, siempre buscando el camino para que fuera definiendo sus conceptos, Frank Zappa nos diría respecto a sí mismo:

—Hago rock, para hacerme escuchar y comprender. Con él busco hacer un trabajo de dignidad y honestidad. El resto me importa un pepino. A través de la música busco despertar la conciencia de los jóvenes. Si un día llegase a creer que tengo que dejar de hacer este papel, créame, lo haría. Y estoy seguro que todo el mundo pensaría que con mi música nos hemos divertido todos mucho.

—¿Divertido o irónico?

—Sí, desde luego, más que divertido soy irónico. Sin ironía el mundo sería más aburrido de lo que es. ¿Pero no es la ironía algo que tiene mucho de divertido?

—En sus actual gira por Europa, estaban reservadas unas fechas, desde el día 20 de septiembre hasta el veintiséis, para Inglaterra. Pero esas fechas han sido borradas del proyecto. ¿Qué ha ocurrido?

—La verdad es que no lo sé muy bien. Quiero que mi gira sea algo especial. E Inglaterra me repele un poco actualmente. Quizá cambie, pero en estos momentos me siento como si estuviera harto de los ingleses.

El resto de la gira europea está distribuido, aparte de cuatro conciertos en Italia, entre Viena, Franckfurt, Berlín, Hamburgo, Oslo, Copenhague, Paris, Rotterdam, Bruselas, Lyon, Marsella y Barcelona. ¿En qué consiste cada concierto? En una divertida ensalada musical. En el famoso velódromo de Vigorelli, en Milán, Zappa ha dado su mejor recital italiano. En su debut en Roma acabó de bastante mal humor porque las cosas no habían ido muy bien.

En el Vigorelli fue distinto. Diez mil espectadores estaban expectantes para conocer los nuevos derroteros tomados por Zappa después de unos últimos tiempos de incertidumbre, con una discografía desigual en su contenido. Su actuación demostró que Zappa es, ante todo, un guitarrista único e inimitable en el mundo. Con acentos de música seria contemporánea (¿influencia del Varese que nos mencionó en su conversación?), jazz, un pellizco de blues y el rock como base. Y todo bien ligado y atado, fundido, amalgamado, y transfigurado por su fortísima personalidad.

En sus textos y su música, mantiene su sutil vena de ironía, especialmente en sus ratos de recitado, y su mímica es terriblemente grotesca.

En sus músicos, que forman un sexteto de rock, existe una preparación técnica de primer orden, que sirve de base para desarrollar después las increíbles teorías sonoras de Zappa. En ellas, actualmente no hay nada improvisado. Todo es fruto de un estudio que llega hasta las más inverosímiles cotas de lo posible. No hay para el oído del auditorio un solo minuto de sus largos temas donde se puedan escuchar unos fragmentos coherentes, de melodía bien construida, o por lo menos "lógicamente" construida. Cada fragmento puede dar paso a servir de pie a la más inverosímil frase. Todo es sorpresa en Zappa y sus Mothers. Unos Mothers que se mantienen tan interesantes como antes de deserciones tan importantes como las de Ponty o Underwood.

—Mire, he trabajado mucho como para que los Mothers se vayan abajo así por las buenas. Yo no soy tonto. Ni un bufón. Quiero música y hago música.

—Si no es todo eso, ¿qué ocurre con sus textos que no hay quien los entienda a veces?

—Simplemente escribo lo que siento y concretaré aún más: lo que escribo está bajo la influencia de los libros de ciencia-ficción que siempre me han fascinado. Yo tomo las cosas que veo y siento y las meto en una especie de túnel del tiempo, en otro lugar y momento. Eso es lo que algunas gentes no entienden.

—Explíquenos algo que pueda hacer alusión a los españoles, en donde va a actuar dentro de poco.

—Bueno, diré simplemente que mi intención inicial era la de que me organizaran un gran desfile por Barcelona, paseando yo al frente del desfile. Barcelona es una ciudad mediterránea, muy cálida, y creo que la idea es buena. Me gustaría hacer algo de acuerdo con su mentalidad. No sé, sin embargo, si eso del desfile lo llegaremos a hacer...

 

Gracias a Javier Marcote por el artículo

donlope@ono.com
2015-08-15