Joaquín Talismán y los Chamanes en la Plaza de Toros de Murcia 
El próximo viernes, 31 de octubre de 2008, toco en la Plaza de Toros de Murcia con Joaquín Talismán y los Chamanes, teloneando (palabra fea donde las haya) a M-Clan.

Aquí una foto que le ha hecho la superagente al camión que lo va anunciando por las calles de Murcia:



El nuevo grupo de Talismán está formado por él mismo, guitarra y voz, Fernando Rubio, guitarra y coros, Carlos Campoy, teclados, yo, bajo, y Juan Antonio Ross, batería y coros. Una buena pandilla.

La cosa es que está grabando un nuevo disco, el tercero, y ha ido contando con nosotros para grabarlo. Yo grabé el bajo para cinco canciones del disco en mayo, en el estudio de la Senda de los Garres (en el mismo lugar donde Los Marañones grabamos la maqueta de La revolución, el disco en directo y El mundo al revés, nada menos).



El grupo se estrenó este verano con el Chiringotour, con sendas actuaciones en La Azohía y en Cala Reona.



La consagración vino en septiembre, en la fiesta de presentación del Lemon Pop 13 en la sala 12&medio. Hay película del concierto:



Algo así se podrá ver y escuchar bastante mejor el próximo viernes en la Plaza de Toros.

Con Joaquín Talismán ya anduve tocando esporádicamente entre 2003 y 2004. Entonces era el bajista suplente, porque al oficial, Antonio Fidel, sus múltiples ocupaciones no le permitían cumplir con todas las fechas que salían, así que allí estaba yo para cubrir el expediente. El resto del grupo por aquel entonces eran Fernando Rubio, Carlos Campoy y Juan Expósito, los tres de Ferroblues. Así que, cuando coincidía una fecha de Joaquín con una de Ferroblues... nos llamaba a mí y a Pedrín, y nos convertíamos en el Talismán Power Trio.

Por supuesto, antes de eso, Talismán había sido miembro de Los Marañones entre 1996 y 2000, pero de hecho no era la primera vez que Joaquín me llamaba para hacer una sustitución en su grupo. Ya en 1997, cuando tenía a Los Talismanes junto a José Manuel Giménez, sustituí a su bajista oficial durante dos o tres conciertos veraniegos. Aquí se nos puede ver en Torre Pacheco:



Además de Joaquín, Manuel y yo mismo, en aquel grupo de 1997 también estaba Juan Expósito a la batería, y, para cerrar el círculo, como guitarra solista ni más ni menos que Priscus, el flamante nuevo guitarrista de M-Clan.


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1985: Prince And The Revolution Around The World In A Day (1985) 


Ha estado a punto de llevarse el gato al agua Tom Waits con su Rain Dogs (1985) y sus maravillas como "Downtown Train", pero...

Después de hacernos mover el culo a todos con sus primeros discos y demostrar lo buen guitarrista (y mal actor) que era con Purple Rain (1984), de pronto Prince se destapó con este disco como un genial compositor de canciones pop. Decidió que era el momento del regreso de la psicodelia y nos dejó a todos boquiabiertos con este compendio de alegría, buenas canciones, ritmo, y una producción perfecta. Además, cambió de imagen, deshaciéndose de ese aspecto oscuro y nocturno que tenía en la portada de Purple Rain (aun recuerdo el video de "Paisley Park" con toda esa gente vestida de colorines en un parque al ritmo de una pelota de baloncesto).

Desde la canción que abre y da título al disco, o cosas como "Raspberry Beret" o "Pop Life" con unos arreglos de cuerda muy medidos, o ese derroche de ritmo que es "Tamborine" (¡Prince es uno de mis baterías favoritos!), el blues de "Temptation" para cerrar el disco (con un buen solo de guitarra, y ese diálogo final con ¿Dios?), todo el álbum está impregnado de aires que recuerdan la psicodelia de los años 60, incluida la portada y el centro del disco con esos estampadaos de cachemira o paisley o lo que sea. Y sin embargo, en ningún momento suena a imitación de una época perdida, ni antiguo ni nada de eso. ¡En su momento fue un disco muy moderno!

Prince haría después discos geniales como Sign 'O' The Times (1987) o el reciente Rainbow Children (2001), y seguiría siempre haciendo una música de una calidad insuperable, pero realmente creo que nunca volvió a sorprender como cuando editó este álbum, ¡quizá porque había puesto el listón demasiado alto! (El listón de la sorpresa, digo, porque musicalmente me da a mí la impresión de que el muchacho se ha superado con creces después).


(Enviado originalmente a la liZta el domingo, 25 de enero de 2004.)

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La radio se mueve 
Este pasado martes, 14 de octubre de 2008, comenzó la cuarta temporada de las tertulias radiofónicas que organiza Jacinto Nicolás desde su programa La radio se mueve en Onda Regional de Murcia. La cuarta temporada en la que participo yo, quiero decir.

Comencé a participar en la tertulia musical de los martes a principios de 2006, junto a Ruth Sánchez, de Vacaciones, y Ángel H. Sopena, del diario La Opinión, director del programa Música de contrabando, también en Onda Regional de Murcia, y cerebro del Lemon Pop.

Para la segunda temporada Juan Antonio Fructuoso, Ross, sustituyó a Ángel, convirtiéndonos en lo que Jacinto llamaba "las tres erres", aunque raro era el día que coincidíamos los tres. Entre los sustitutos eventuales, Jesús Cutillas y Rafa Skam, que yo recuerde.

La tercera temporada comenzó con "las tres erres", pero pronto Carlos Campoy, de Grrr!, Ferroblues, Los Marañones y ahora también de Los Chamanes de Joaquín Talismán, sustituyó a Ross. Para principios de años ya no podíamos asistir casi ninguno, entretenidos por otros menesteres, así que Jacinto y Paco, su compañero de programa, se fueron buscando otros colaboradores. Aun así, yo iba de cuando en cuando, a veces como monotertuliano, a veces ni eso.

En esta ocasión, para inaugurar la cuarta temporada, compartí mesa con Aarón Sáez y con David Moya, y estuvimos hablando sobre Ruth Lorenzo, la murciana que triunfa en los concursos de talentos de la televisión británica, la intertextualidad en la poesía de Enrique Bunbury, el cartel vetado de Diario de una ninfómana y sobre la apostasia. Pero sobre todo estuvimos escuchando una entrevista con Leo Bassi comentando su retirada del cartel de Alter Arte y su decisión de actuar por su cuenta en Murcia esa semana.

Todo muy interesante, la verdad. De hecho, nos llaman para que vayamos allí y hablemos y opinemos, pero la gran tentación es sentarse, callarse y escuchar las noticias que nos cuenta Jacinto y prestar atención a las opiniones de los otros al respecto. Pero en fin, si hay que hablar, se habla.


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1984: King Sunny Adé Juju Music (1982) 


Mientras el mundo se volvía loco alrededor con alguna de la música más horrible que se ha hecho nunca (y vendrían tiempos peores), yo seguía enfrascado en completar la colección de discos de David Bowie y Bob Dylan, además de recuperar alguna joya perdida como el Plastic Ono Band de John Lennon. Y de pronto, descubrí la música africana. No sé muy bien cómo fue, pero seguramente la culpa la tuvo Malcolm McLaren y sus "Buffalo Girls", que nos descubrió a muchos las maravillas de la música de Soweto.

En cualquier caso, de un modo u otro, me hice con este increíble disco del nigeriano King Sunny Adé, el 'presidente' de la música JuJu, que para mí era un completo desconocido. Desde la primera canción, "Ja Funmi", el sonido es cautivador. Esas guitarras tan limpias, esa percusión tan discreta pero que no para en ningún momento, esas voces tan sugerentes (ni idea de lo que puedan estar diciendo), esos solos de steel guitar (a destacar la guitarra de "Ma Jaiye Oni"), esos fraseos que aparecen aquí y allá y que se van repitiendo, y tantas cosas. Es una música ligera y densa al mismo tiempo, agradable e interesante, fácil de bailar y compleja a la vez. Reúne además la tradición africana con los nuevos sonidos importados de occidente (vale, parece un tópico, pero es que es así), sin entrar en contradicciones, y cuando escuchas una especie de solo de sintetizador acompañado de coros que suenan a guerreros preparándose para la guerra con la tribu de al lado (o sencillamente a una pandilla de colegas preparándose para una fiesta), te parece tan normal.

El propio Sunny Adé dice que es música para fiestas, para bailar, y que es una música muy rica. Pues sí. Más adelante me haría con otros discos suyos igual de divertidos y comenzaría también a conocer a otro nigeriano llamado Fela Anikulapo (o Ransome, según la época) Kuti, que tiene un sonido completamente diferente, y de ahí a otros músicos de otras partes del continente como los Bhundhu Boys o Youssou N'Dour. Y todo lo que queda por descubrir...


(Enviado originalmente a la liZta el domingo, 18 de enero de 2004.)

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Los Marañones hacia y desde el Felipop '08 (8-10 de agosto de 2008) 
Como ya ha pasado un mes y me he olvidado de los nombres de todos los sitios y de todas las personas, esto se va a quedar en un mero reportaje fotográfico de urgencia.

El equipo de partida: Miguel, guitarra, voz y manejo, Carlos, órgano y manejo, Román (o sea, yo), bajo, coros y fotos, Pedrín, batería, coros y conocimientos, Rafa, gestión y comunicaciones.


Quedamos en el ensayo, como es habitual, y allí nos encontramos con un par de amiguetes que tienen un conjunto. O dos. O tres. O varios.


Cargamos el equipo y nos vamos. Los de la parte de delante, todos con gafas.


Y los de la parte de detrás, sin.


Un par de fotos artísticas "en el coche por la noche".


Primera parada. Cena y postre en un lugar de La Mancha.


Pasando por debajo de Madrid.


Entrando al hotel donde pasamos la primera noche, camino de Galicia.


Un sitio muy agradable.


Y en ruta otra vez.


Parando para comer, eso sí.


Acercándonos a nuestro destino.


Muchas horas de viaje...


La ría.


Llegamos a la carpa del Felipop, en Limodre, Fene, Coruña, Rafa se pone en modo concierto y nosotros nos preparamos para la prueba de sonido, así que guardo la cámara.


Después de las pruebas, a dejar las bolsas y a ducharse y todo eso. Las vistas desde el hotel, algo diferente al de la noche anterior.


Y a cenar. Churrasco. Y si no quieres churrasco, también hay churrasco. Nos acompañaba un pariente gallego de Pedrín, muy majo, y un par de amigos suyos (de Pedrín, que no del pariente, aunque ahora ya sí). También andaban por allí nuestros amigos de Doctor Divago, que habían tocado el día anterior y se habían quedado a pasar el día. Un placer.


La última foto antes de quedarme sin pilas en la cámara.

En este segundo día del festival, antes de nosotros actuaron Miss Black Emotion, de Castellón, los asturianos Feedbacks y los argentinos Super Ratones, y después de nosotros ni más ni menos que La Granja.

Nuestro repertorio: "Las manzanas del mal", "Atrapado", "El baile", "La memoria del extranjero", "Cruzando las galaxias", "Extraña familia", "Mi gato se llama persona", "Saluda al tren", "Muy buenas horas", "Mi amor es para Luci", "Sexy Dream", "El mundo al revés", "Fuera de límite", "Shangri-La" y de guinda un poquito de "Hey! Bo Diddley".


Un vídeo de zoelope con un par de canciones del concierto. Y aquí una foto de sporras.


El desayuno del día siguiente.


El menú: cerveza, ribeiro, pulpo, almejas, choco y tabla de queso.


Ñam, ñam.


Rafa en su oficina y la camarera venezolana que nos obligó a adivinar su nacionalidad.


Satisfechos. ¿Café? ¿Postre?


Sí, un postrecico.


Y de nuevo en ruta.


Suerte que vayamos en dirección contraria a los que vuelven de las vacaciones.


Una paradita para saludar a la meletérita.


Y a seguir comiendo, en otro lugar de La Mancha, con los amigos de Pedrín.


Y de nuevo en Murcia, a descargar el equipo y cada uno a su casa. Hasta la próxima.


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1983: New Order Power, Corruption & Lies (1983) 


Otros contendientes para el título de disco del año: Peter Gabriel (el cuarto disco del ex-Genesis, que fue uno de los que más escuchamos ese año), Diana (de Diana Ross, aunque era prácticamente un disco de Chic), y algunos de esos huecos en la discoteca que se van llenando, como el primero de los Specials, el London Calling de los Clash, y The Piper At The Gates Of Dawn de Pink Floyd (otro de mis discos favoritos).

Para cuando salió el segundo álbum de New Order, ya les seguíamos la carrera desde los tiempos de Joy Division (recuerdo que en el programa de radio que hacía en esa época le hicimos una entrevista póstuma a Ian Curtis: un amigo asumió su papel y de esa forma estuvimos contando cosas sobre los de Manchester). Escuchábamos los maxi-singles de New Order conforme iban apareciendo, y nos íbamos sorprendiendo con cada uno de ellos.

Las portadas eran todas un derroche de diseño, con trozos recortados, tipografías heredadas de las vanguardias de principios de siglo (XX, claro), créditos ininteligibles, cuadros clásicos mezclados con gráficos de computador, etc. Todo muy moderno, muy de los 80, pero nos encantaba (¡eran los 80!). Por supuesto todo el mértio en este aspecto era del diseñador, Peter Saville.

Y luego la música. La intención del grupo era el anonimato, nada de fotos (vendrían más tarde) ni de nombres, así que además de recrearte en lo gráfico, lo único que podías hacer era escuchar la música. El disco comienza con "Age Of Consent", una gran canción con guitarrazos funkies, sigue con otra al más puro estilo Joy Division, pero ya con la tercera dejan de sonar a grupo de rock y comienzan las cajas de ritmos y los sintetizadores, mezclados con esas guitarras tan características, que además se podían aprender con facilidad, ¡todos podíamos ser el guitarrista de New Order! Y bailar.

Por supuesto, el mundo comenzaba a dividirse entre la gente que no podía soportar este tipo de discos (¡Argh! ¿Sintetizadores? ¿Ritmos discotequeros? ¿Melodías simplonas? ¡Qué horror, con la de buenos músicos que hay en el paro! ¡Si no saben ni tocar ni cantar!), y los que nos dedicábamos a bailarlos y, en algunos casos, a intentar hacer algo parecido musicalmente. La sencillez de las armonías y los ritmos podía contrastar con la complejidad de otro tipo de música que me gustaba escuchar en esa época (me estaba poniendo al día con Van Der Graaf Generator y uno de mis discos favoritos del año fue por supuesto The Man From Utopia), pero estaba todo hecho con tan buen gusto que me resultaba irresistible. Una lección sobre lo que es ir a la esencia y desnudar la música de lo superfluo que todavía tienen que aprender algunos.

Mención especial al maxi-single con "Blue Monday" y "The Beach", que no venían en el disco.


(Enviado originalmente a la liZta el domingo, 18 de enero de 2004.)

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1982: The Lounge Lizards The Lounge Lizards (1981) 


He estado tentado de seleccionar como mi disco favorito de los comprados ese año a Closer (1980) de Joy Division, pero al final me he quedado con los 'lagartos de garito' de John Lurie y su hermano. Otra tentación era incluir el Grandes Éxitos (1982) de Alaska y los Pegamoides, uno de los mejores discos que se han hecho en España.

Realmente no recuerdo de qué conozco yo este disco. No sé si lo compré porque venía avalado por el sello EG (¡la compañía que editaba los discos de Robert Fripp, King Crimson y Brian Eno, ni más ni menos!), o por la pinta de cool cats neoyorquinos que se gastaban los del grupo en la portada. O porque hacían versiones de Thelonious Monk.

Por esa época había empezado a escuchar mucho jazz. Me estaba comprando la colección de Los grandes del jazz de Sarpe (fascículos y discos semanales), y me estaba enterando de muchas cosas. Me había comprado además un recopilatorio de las grabaciones de Thelonious Monk junto a John Coltrane y no paraba de escucharlo. Por cierto que ese mismo año me hice además con otra maravilla llamada Köln Concert (1975) de un tal Keith Jarrett.

Pero el primer disco de los Lounge Lizards era... ¡otra cosa! Para empezar los desarrollos de las piezas eran bastante rápidos, de apenas tres o cuatro minutos, y con un aire de free-jazz controlado que me impresionó. Podían sonar clásicos, y después recordarme a cosas de los King Crimson más enloquecidos de la época de Lizard (1970) o Islands (1971), y luego parecer un grupo punk. Una de las claves del sonido del grupo era el guitarrista Arto Lindsay, que heredaba algunos de los aspectos más interesantes de los guitarrazos disonantes de John McLaughlin y Robert Fripp, añadiéndoles una energía y un sentido del humor envidiables. El siguiente guitarrista de la banda, Marc Ribbott, seguiría por el mismo camino.

Lounge Lizards evolucionaron para convertirse en un grupo mucho mayor, con una formación clásica con más vientos y percusión en la que sólo permanecían los hermanos Lurie y con la que sacarían grandes discos. Pero en este primer álbum, con sólo un quinteto de saxo, teclados, guitarra, bajo y batería, consiguieron un sonido como yo no había escuchado antes, heredando la tradición del jazz que más me estaba gustando a mí (es decir: Thelonious Monk), y actualizándola. Ahora me he fijado, después de todo este tiempo, en que el disco está producido ni más ni menos que por Teo Macero. Yo en aquel tiempo no sabía quién era ese tipo, claro, pero para el que no lo conozca, sólo hay que decir que es fácil encontrárselo produciendo algunos de los grandes discos de la historia del jazz, especialmente de Miles Davis, y algunos de Charles Mingus o Thelonious Monk, o gente así.


(Enviado originalmente a la liZta el domingo, 18 de enero de 2004.)

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1981: Talking Heads Remain In Light (1980) 


Otro año difícil para elegir uno (supongo que será así todo el rato). Este año me compré mis dos discos favoritos de Bowie, algunos de Peter Hammill que me gustan mucho, el Something/Anything? de Todd Rundgren (otro de mis discos favoritos) y el Discipline de King Crimson. Incluso fue entonces cuando conseguí al fin el primer disco de Veneno, disco mítico e imprescindible donde los haya. Pero me quedo con el de los Talking Heads por un montón de razones.

Para empezar recuerdo ir a Doble AA (nuestra tienda de discos favorita en la época) con un buen amigo y escuchar allí el álbum de los Talking Heads. Diablos. Nos quedamos impresionados con el sonido del disco. Ya habíamos oído cosas de los Talking Heads, y éramos fanáticos de Eno, pero no estábamos muy preparados para esto. Esa densidad de ritmos, esas voces, esos solos de sintetizadores, ruiditos y ¿guitarras? Y la portada, con los rostros de los miembros del grupo pixelados (aunque no creo que utilizáramos esa palabra por aquel entonces), y esos aviones de la contraportada, las 'as' al revés. Era todo tan tremendamente moderno que se corría el peligro de que se convirtiera en algo que sólo tuviera sentido en su momento.

Pero no. El disco sigue sonando igual de bien ahora mismo, y además ahora se nota de dónde vienen un montón de las cosas que se han escuchado después, y que siguen pasando por muy modernas. David Byrne y Brian Eno estaban experimentado con ese My Life In The Bush Of Ghosts (1981) que significó el antecedente de tantas cosas, y luego se pusieron a preparar el disco del grupo, aplicando todo lo que habían aprendido al sonido inimitable de los Talking Heads, y agitándolo con unos coros dignos de los primeros discos de Eno. Y encima con músicos invitados de lujo (esa trompeta de Jon Hassell...).

Además para mí es de esos discos que hay que oír enteros y del tirón. Comienza muy fuerte con "The Great Curve" y sigue así hasta que (hacia la mitad de lo que era la segunda cara) comienza a tranquilizarse hasta llegar a esa maravilla que es "Listening Wind", acabando con algo tan siniestro como "The Overload", que parece sacada de un disco de Joy Division (otros de mis favoritos de la época). Todo un viaje.

En fin, un disco que sigue sonando igual de fresco y de interesante que el primer día. A partir de ahí, Eno tiraría por otro lado centrándose más en su faceta de música 'ambiental', y los Talking Heads (y más adelante David Byrne en solitario) se adentrarían en otros territorios más pop, lo que convierte a Remain In Light en un disco definitivamente irrepetible.

(Nota y puesta al día: he leído en algún sitio que "The Overload" fue un intento deliberado por parte del grupo de sonar como Joy Division, así que no iba muy desencaminado, y en cuanto a la colaboración entre Eno y Byrne, resulta que la han retomado casi treinta años después: Everything That Happens Will Happen Today.)


(Enviado originalmente a la liZta el domingo, 18 de enero de 2004.)

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Stray Cats (San Pedro del Pinatar, 19 de agosto de 2008) 
Desde que empecé con esto he tenido la intención de ir contando los conciertos a los que voy, pero nunca consigo estar al día, así que, aunque sólo sea para que quede constancia de ello, sí, el otro fuimos a ver a los Stray Cats a San Pedro del Pinatar, en la costa murciana.

Digo fuimos porque no iba solo, claro. Íbamos Joaquín Talismán, Rafa y yo, y lo primero que hicimos al llegar fue quitarle el sitio para aparcar ni más ni menos que a Ángel Sopena. Supongo que acabará perdonándonos. Conforme íbamos viendo aumentar el tamaño y el número de las motos sabíamos que nos íbamos acercando al lugar. Llegamos a tiempo de ver acabar a los teloneros y de enterarnos que nuestros amigos Los Fanáticos actuaban después de los Stray Cats. Saludamos a diestra y siniestra y nos acomodamos junto a la mesa de mezclas (típico) para verlos.

Lo que es el concierto de los de Nueva York, pues eso, aparte de las limitaciones en el sonido y de las dificultadoes para llegar a la barra, fantástico. Aunque nunca había visto al grupo en directo ni tampoco he sido un gran seguidor de su discografía, ya estaba más que convencido de la maestría de Brian Setzer con la guitarra, así que la verdadera sorpresa fue ver en acción al otro par de elementos. Slim Jim Phantom saltando y corriendo por todo el escenario para llegar justo a tiempo de dar el platillazo final de cada canción, mientras un roadie le ponía y quitaba elementos de la batería, para que en cada momento estuviera siempre reducida a la mínima expresión (normalmente bombo, caja y plato, y ocasionalmente algún timbal y algún otro plato que iban y venían), y sobre todo el genial Lee Rocker, alternando sus dos contrabajos y haciendo tresillos sin parar subido al instrumento.

Comenzaron enchaquetados y acabaron descamisados, después de casi dos horas de concierto, acabando con unos bises que incluían una versión del "Somethin' Else" de Eddie Cochran (¡cómo no!) con Setzer subido encima del bombo, Slim Jim Phantom correteando por el escenario y Lee Rocker con el contrabajo en el regazo dándose paseos mientras hacía más tresillos. En fin, que lo pasamos en grande. Lo que es rock & roll, vaya.

Al final nos volvimos a Murcia y nos quedamos con las ganas de ver a los Fanáticos, que según nos contaron no empezaron a tocar hasta casi dos horas después de los americanos.

Aquí hay un comentario más informado sobre el concierto: Maullidos de R'n'R a orillas del Mar Menor, y aquí un poco de información previa: Stray Cats: Ahora o nunca.

Y como para eso tenemos YouTube, aunque yo no hice ni fotos ni vídeo ni na' de na', allá va un puñado de vídeos grabados desde el público por algunos de los asistentes:

http://youtube.com/watch?v=5OklTyiW_m8
http://youtube.com/watch?v=BtV2bwgjb-U
http://youtube.com/watch?v=LS4Cq55WdoY
http://youtube.com/watch?v=_T-MYmO6MUc
http://youtube.com/watch?v=lH5F6qF5FRE
http://youtube.com/watch?v=uzN6dj2MNE4

Y como guinda, una pequeña demostración de Lee Rocker y su técnica ante un pasmado presentador de televisión alemán: Lee Rocker - Slap Bass Lesson. Así estuvo las dos horas de concierto, sin despeinarse.


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1980: Frank Zappa Apostrophe (') (1974) 


Otra elección difícil, en dura competencia con otros dos de mis discos favoritos: el Electric Ladyland de The Jimi Hendrix Experience, y el fantástico Exposure de Robert Fripp. Pero el Apostrophe (') es mucho Apostrophe (').

Ya comenté este disco en la liZta cuando hacíamos lo del 'disco del mes'. A lo que dije allí sólo me gustaría añadir que en aquellos tiempos, cuando compré el disco, yo no sabía nada de lo que decían las letras de las canciones, ni conocía la historia de las composiciones, ni quién tocaba en cada canción, ni nada de nada. Sencillamente me dedicaba a escuchar la música y las voces y a dejarme llevar por sus complejidades, divirtiéndome y fijándome en los sonidos, mientras el melenudo y bigotudo narizotas me miraba fijamente desde la portada. Otro disco perfecto.


(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 15 de enero de 2004.)

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