Digo fuimos porque no iba solo, claro. Íbamos Joaquín Talismán, Rafa y yo, y lo primero que hicimos al llegar fue quitarle el sitio para aparcar ni más ni menos que a Ángel Sopena. Supongo que acabará perdonándonos. Conforme íbamos viendo aumentar el tamaño y el número de las motos sabíamos que nos íbamos acercando al lugar. Llegamos a tiempo de ver acabar a los teloneros y de enterarnos que nuestros amigos Los Fanáticos actuaban después de los Stray Cats. Saludamos a diestra y siniestra y nos acomodamos junto a la mesa de mezclas (típico) para verlos.
Lo que es el concierto de los de Nueva York, pues eso, aparte de las limitaciones en el sonido y de las dificultadoes para llegar a la barra, fantástico. Aunque nunca había visto al grupo en directo ni tampoco he sido un gran seguidor de su discografía, ya estaba más que convencido de la maestría de Brian Setzer con la guitarra, así que la verdadera sorpresa fue ver en acción al otro par de elementos. Slim Jim Phantom saltando y corriendo por todo el escenario para llegar justo a tiempo de dar el platillazo final de cada canción, mientras un roadie le ponía y quitaba elementos de la batería, para que en cada momento estuviera siempre reducida a la mínima expresión (normalmente bombo, caja y plato, y ocasionalmente algún timbal y algún otro plato que iban y venían), y sobre todo el genial Lee Rocker, alternando sus dos contrabajos y haciendo tresillos sin parar subido al instrumento.
Comenzaron enchaquetados y acabaron descamisados, después de casi dos horas de concierto, acabando con unos bises que incluían una versión del "Somethin' Else" de Eddie Cochran (¡cómo no!) con Setzer subido encima del bombo, Slim Jim Phantom correteando por el escenario y Lee Rocker con el contrabajo en el regazo dándose paseos mientras hacía más tresillos. En fin, que lo pasamos en grande. Lo que es rock & roll, vaya.
Al final nos volvimos a Murcia y nos quedamos con las ganas de ver a los Fanáticos, que según nos contaron no empezaron a tocar hasta casi dos horas después de los americanos.
Aquí hay un comentario más informado sobre el concierto: Maullidos de R'n'R a orillas del Mar Menor, y aquí un poco de información previa: Stray Cats: Ahora o nunca.
Y como para eso tenemos YouTube, aunque yo no hice ni fotos ni vídeo ni na' de na', allá va un puñado de vídeos grabados desde el público por algunos de los asistentes:
http://youtube.com/watch?v=5OklTyiW_m8
http://youtube.com/watch?v=BtV2bwgjb-U
http://youtube.com/watch?v=LS4Cq55WdoY
http://youtube.com/watch?v=_T-MYmO6MUc
http://youtube.com/watch?v=lH5F6qF5FRE
http://youtube.com/watch?v=uzN6dj2MNE4
Y como guinda, una pequeña demostración de Lee Rocker y su técnica ante un pasmado presentador de televisión alemán: Lee Rocker - Slap Bass Lesson. Así estuvo las dos horas de concierto, sin despeinarse.
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Otra elección difícil, en dura competencia con otros dos de mis discos favoritos: el Electric Ladyland de The Jimi Hendrix Experience, y el fantástico Exposure de Robert Fripp. Pero el Apostrophe (') es mucho Apostrophe (').
Ya comenté este disco en la liZta cuando hacíamos lo del 'disco del mes'. A lo que dije allí sólo me gustaría añadir que en aquellos tiempos, cuando compré el disco, yo no sabía nada de lo que decían las letras de las canciones, ni conocía la historia de las composiciones, ni quién tocaba en cada canción, ni nada de nada. Sencillamente me dedicaba a escuchar la música y las voces y a dejarme llevar por sus complejidades, divirtiéndome y fijándome en los sonidos, mientras el melenudo y bigotudo narizotas me miraba fijamente desde la portada. Otro disco perfecto.
(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 15 de enero de 2004.)
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Por esta época ya empezaba a comprar más discos, y la cosa comienza a ponerse complicada para elegir. Ese año me hice con Wings Over America (1976) (en Reyes, cómo no: otro triple beatleliano. ¿Se escribe eso así?), y con The Lamb Lies Down On Broadway (1974), de Genesis (otro disco con historia incluida, y también traducida en la edición española). También cayeron el Band On The Run (1973) de McCartney & Wings, que me regalaron para mi cumpleaños entre varios amigos (así éramos de pobres), el Aqualung (1971) de Jethro Tull, versión sin censura, que me trajeron de Inglaterra unos tíos, e incluso el Mothermania (1969), mi primer disco de Zappa, que le compré a un amigo ese año (después de habérselo pedido prestado una y otra vez durante meses). Pero definitivamente y sin dudarlo me quedo con el Blonde On Blonde (1966) de Bob Dylan. Y eso que ese mismo año me compré algunos de mis otros discos favoritos de Dylan, como Street Legal (1978), The Freewhelin' (1963) y sobre todo Blood On The Tracks (1975).
Yo quería tener el Blonde On Blonde desde que me leí el libro sobre Dylan que había escrito Jesús Ordovás, pero era difícil de encontrar. Lo pedía a las tiendas de discos y lo buscaba cada vez que salía de Murcia. Mi impresión es que lo busqué durante años, pero evidentemente el tiempo pasaba despacio en esa época, así que seguramente fueron sólo meses. En cualquier caso, todavía recuerdo bien cuando lo conseguí y vi esa foto borrosa de Dylan con su abrigo. Había que abrir el disco para verla entera, ¡qué idea!
Llevaba las letras (en un inglés todavía bastante ininteligible) y una hoja interior con comentarios de críticos españoles sobre el disco. A destacar un comentario de Constantino Romero (supongo que será el mismo que luego se haría famoso doblando a Clint Eastwood y Darth Vader antes de convertirse en presentador de concursos televisivos) diciendo cosas como: "En este álbum Dylan no es ni insultantemente simple ni decepcionantemente complejo".
Y al abrirlo esas fotos en blanco y negro y esos aires de 'auténtico artista' que gastaba el de Minessotta en esos tiempos, con esa cara de mal humor y esas miradas que atraviesan la cámara. Vaya personaje.
De este disco en realidad se ha hablado ya tanto que poco más se me ocurre para decir. No hay ni una sola canción que no me guste, o que me sobre. Es uno de esos discos donde hay canciones apropiadas para cada momento. Desde la belleza simple de una canción perfecta como "I Want You", la descarnada "Just Like A Woman", o la enamorada "Sad-Eyed Lady Of The Lowlands", hasta la diversión pura de "Rainy Day Women #12 & 35" o "Leopard-skin Pill-box Hat", pasando por cosas enormes como "Visions Of Johanna" o "Memphis Blues Again", o bromas como "4th Time Around" (parodia del "Norwegian Wood" de los Beatles), auténticos blues como "Pledging My Time" y "Obviously 5 Believers". En fin, pasaría horas y horas hablando de este disco, surrealista y ácido como pocos. Siempre me viene a la cabeza cuando pienso cuál sería mi disco favorito de todos los tiempos, pero nunca me decido a asegurarlo. Ahora bien, si me pongo a escucharlo...
(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 15 de enero de 2004.)
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Foto: Carlos Campoy
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Desde que actualicé a la nueva versión de Simple PHP Blog la fecha de las entradas salía en un híbrido entre español e inglés ("Monday, 7 de July de 2008") y no sabía por qué. Por fin me he decidio, le he echado paciencia, he buscado y rebuscado, he averiguado el porqué y lo he solucionado cambiando la línea 17 del archivo
languages/spanish/strings.php de:$lang_string['locale'] = array('en_US', 'us');a:
$lang_string['locale'] = array('es_ES', 'es');y ahora, pues eso, que la fecha ya sale en español.
Aunque sigue guardando las entradas con la hora del servidor, que está en Nueva York o por ahí, así que todo sale como si lo hubiera escrito seis horas antes. En fin, no se puede tener todo...
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Siguiendo con la tradición, en los Reyes de 1978 también me compré un disco de George Harrison, 33 & 1/3 (1976), pero como ya está bien del beatle, de los de ese año he seleccionado esta barbaridad de los Who.
Era uno de esos discos que quería tener desde hacía tiempo, y que se hacía difícil porque salía bastante caro (1000 ptas de entonces), pero la espera y el desembolso merecieron la pena. La portada era espectacular, con todas esas magníficas fotografías en blanco y negro que nos contaban la historia del mod protagonista y su 'cuadrofenia'. Además la historia venía, por una vez, traducida en la portada del álbum, así que resultaba fácil comprenderla y tratar de ponerse en el lugar del protagonista.
Desde el principio el disco me enganchó completamente, con esa introducción donde se presentaban las cuatro personalidades del personaje identificadas con cuatro temas que se escucharían más adelante, y el impresionante principio de "The Real Me" con el bajo de John Entwistle a todo volumen. ¡Yo quiero ser bajista! La genial "Cut My Hair", donde con pocas palabras se cuentan tan bien las frustraciones y contradicciones del adolescente, "I'm One", "5:15", y todas las demás, incluidos los instrumentales. Cuántas grandes canciones, qué grupo más bueno, cómo suena, qué batería, qué bajo. Ese pequeño fragmento de una canción desconocida que sonaba justo antes de "Is It In My Head?" (y que después descubriría que era "The Kids Are Alright", una de las canciones más antiguas del grupo, que busqué durante años). Y a mirar y volver a mirar las fotos para seguir la historia. Anda, las chicas de las fotos parece que tengan pintada la ropa interior a lapiz, qué raro, y aquí en las letras hay un espacio en blanco muy extraño, como si faltara una canción, ¿por qué será eso?
En 1979 este disco además se convertiría en uno de los discos de culto entre mis amistades. Luego salió la película, y por una vez no era decepcionante. Además en el disco con la banda sonora de la película aparecía "Doctor Jimmy", que resulta que era la canción que correspondía al espacio en blanco que había en las letras, y que había sido censurada en la edición española (¡Hablaba de drogas! ¡El demonio!). Luego viendo la edición original (y la reedición en CD), también se entendía lo que había pasado con la ropa interior de las chicas, y por qué no había un "John's Theme" en el disco.
(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 15 de enero de 2004.)
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Nuestro amigo José Manuel Campillo, "Chiqui", nos dejó a principios de 2003. En aquel momento, Manuel Martínez nos pidió a los demás dibujantes murcianos que preparamos una viñeta para homenajearlo desde las páginas de La Opinión de Murcia, el periódico en el que José Manuel escribía sus artículos semanales sobre el mundo de la historieta y los tebeos.
Esto fue lo que le envié, que salió publicado junto a los dibujos de los demás el viernes, 21 de marzo de 2003. Tenía que dibujarlo junto a Vázquez, claro:

Más o menos un año después, Manolo empezó a organizar una exposición de homenaje a Chiqui y de nuevo nos pidió colaboración a los dibujantes murcianos. E inmediatamente comencé a estrujarme los sesos. ¿Qué podía hacer? Lo de Vázquez ya lo había hecho, y no quería repetir la idea. Además, la mayoría de las viñetas que se habían publicado aquel día en el periódico representaban también a Chiqui en el cielo, entre nubes, y en otra (la de Espinosa, concretamente) también salía Vázquez.
No es que yo quisiera ser más original que nadie, pero quería hacer algo especial. Algo personal. Y seguí dándole vueltas a la cabeza.
Mientras tanto, conociéndome, y sabiendo que había una fecha de entrega (¡más bien una fecha de inauguración!), saqué un par de papeles grandes y los aperos de dibujar (tinteros, plumillas y pinceles, básicamente), y en febrero de 2004 hice esto:

Era una continuación de "El lector", con el que había ganado el segundo premio del concurso Murcia Joven casi veinte años antes y gracias al que había tenido la oportunidad de conocer mejor a Chiqui y viajar con él a Barcelona. Así que le dije a Manolo que ya tenía algo hecho, que se quedara tranquilo, pero que no se lo daba porque quería intentar hacer otra cosa.
Pues eso, a seguir pensando. Todas las mañanas, mientras sacaba a pasear al perro, trataba de hacer memoria y acordarme de alguna anécdota curiosa que contar o de algún momento especial. O algo. Mientras tanto, iba pasando por sitios que me lo recordaban. Poco a poco fue tomando forma la idea de hacer una historieta precisamente con eso: conmigo paseando al perro mientras me acordaba de Chiqui.
Lo primero era dibujar el paseo, así que uno de esos días me llevé la cámara de vídeo digital de mi madre y filmé todo el trayecto, con la idea de parar la imagen en los fotogramas que me interesaran y dibujarlos. Pero no resultó. Sólo aproveché una imagen. Aquí se puede ver el vídeo completo del paseo. Para ambientarlo, le he puesto una pieza musical que grabé casi diez años antes, en julio de 1996, y que ya por aquel entonces titulé "Dibujando", por la forma en que las escalas se dibujaban en el mástil de la guitarra. Así que, ahí está: "Dibujando y paseando":

Seguía estancado. Tenía ya redactado más o menos el texto que quería utilizar para acompañar las imágenes, pero todavía no había dibujado nada y la fecha de entrega se iba acercando. En ésas, junto con algún pedido de venta por catálogo, a mi madre le regalaron esto:

Sí, una 'cámara digital'. La más simple del mundo: un objetivo, un agujero para ver y una conexión USB. Así que me la llevé de paseo a ver qué salía. Inesperadamente, eché cuatro fotos y las cuatro me sirvieron. Son éstas, acompañadas por el texto original:

Estoy intentando acordarme de cuándo conocí a Chiqui. Supongo que andaría por Yesqueros cuando Ángel el del Ocio y yo hicimos aquella especie de curso sobre la historia del rock & roll, pero, ¿cuándo fue eso?
El primer recuerdo nítido que me viene siempre a la cabeza cuando pienso en él es aquella cena tan divertida en Barcelona, compartiendo mesa con los geniales Manuel Vázquez y Josep María Beá, que nos hablaban de tabaco y cubatas. Era poco después del Murcia Joven de 1985, y éramos parte de la (creo que) primera expedición oficial murciana al Salón del Cómic (¿he escrito yo esa palabra?) de Barcelona.

De pronto me veo tocando el bajo con Los Marañones, y en el primer concierto en el que participo en mi vida, me vuelvo a encontrar con Chiqui, que está de encargado del asunto. Había estado un tiempo fuera, y ese día tuvimos una larga conversación en la que nos estuvo contando un montón de cosas a Mari Carmen y a mí.
Esto fue en 1987, en Casillas, y durante los años siguientes nos volvimos a encontrar muchas veces: nosotros en el escenario y él metiéndonos prisa para que empezáramos (¡o para que acabáramos!).

Luego vinieron los artículos de La Opinión, la Asociación de Amigos del Tebeo y El Tío Saín, con Manolo y Chiqui intentando convencerme para colaborar. Bueno, consiguieron que dibujara cinco páginas en unos diez años, que no está mal.
La última vez que estuve hablando con él fue precisamente por aquí.

Al final no utilicé el texto, porque me resultaba demasiado largo, y no conseguía acortarlo de ninguna manera (sí alargarlo), así que preferí dejar sólo los dibujos, aunque así se entendiera un poco menos de qué iba la cosa. Sea como sea, llegué a tiempo. La exposición se inauguró el 14 de mayo de 2004, en el Auditorio de Cabezo de Torres, y ese mismo día se presentó el catálogo (además de inaugurarse una sala con su nombre en el propio Auditorio):

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Tuve que esperar todo un año para comprarme otro disco, y de nuevo como regalo de Reyes, así que la elección era lógica: si el año anterior había sido la caja del concierto de Bangla Desh, ahora tenía que ser la otra caja de Harrison. Otro disco mítico que desconocía (ese mismo día también me hice con el Dark Horse y con un recopilatorio de los Rolling Stones, el primer disco que tuve que no fuera de George Harrison).
Esta vez la presentación no era tan lujosa, pero también era muy bonito de tener en las manos. Sobándolo y mirando los créditos una y otra vez. Y con un póster gigante para poner en la pared de la habitación (quizá tuve que quitar algunos otros de actores de la revista Semana para hacer hueco). Un poco siniestro, pero enorme. Y la portada del disco, esa foto en blanco y negro tan rara con los enanos. Luego me enteraría que estaba tomada en su propia casa. Digamos que en el 'jardín'.
Y la música. Qué gran disco, cuántas canciones buenas, qué sonido. Un poco cargado en ocasiones (Phil Spector haciéndose notar), pero grandioso como mínimo. Además, el disco empieza con una canción compuesta a medias entre George Harrison y Bob Dylan, "I'd Have You Anytime", que si bien no es la mejor que ha escrito ninguno de los dos, por lo menos es una prueba de que dos de mis favoritos hacían cosas juntos, y eso a un chico de 13 añitos le impresiona mucho. Tío, esos dos seres míticos se han juntao con las guitarritas a componer algo juntos, ¿te imaginas? "Wah-Wah", "Isn't It A Pity", la genial "What Is Life", la maravillosa versión de una de las mejores canciones de Dylan, "If Not For You" (cuando escuché la versión del propio Dylan años más tarde me gustó todavía más), y tantas otras canciones tan buenas, como "Apple Scruffs" o "All Things Must Pass".
En realidad, All Things Must Pass, era una álbum doble completamente redondo, perfecto, al que se le ocurrió añadir un tercer disco con una jam-session rocanrolera muy divertida (aunque quizá lo único que terminaba haciendo era encarecer el producto, pero en fin...). Según explica el propio Harrison en las notas de la reciente reedición en CD, el disco se grabó con buena parte de los músicos que estaban en proceso de convertirse en Derek & The Dominos, y eso se nota. En cuanto a la mencionada reedición, sí, me tuve que hacer con ella. Y eso que le tenía bastante miedo. El vinilo lo tenía destrozadito, pero había oído rumores de una remezcla o algo así, y aunque a veces ya digo que el 'sonido Spector' puede ser un poco cargante, lo que quería era escuchar el disco tal cual. Pues bien, el bueno de Jorgito resultó tener la misma opinión que yo, y aunque estuvo tentado de hacer una remezcla radical para aligerar el sonido, cuenta que decidió finalmente dejarlo todo como estaba y sólo añadir algunas 'bonus tracks'. Aparte de juguetear con la portada, eso sí. Para festejar la reedición, preparó una página muy curiosa sobre el álbum.
(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 15 de enero de 2004.)
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Fue mi regalo de Reyes de ese año, y era el primer disco que me iba a comprar, así que lo tenía muy claro: tenía que ser algo grande y gordo. Y qué mejor elección. En plena beatlemanía, y siendo Harrison mi beatle favorito, nada mejor que esta caja de ¡3 discos! Y luego, al tenerla en las manos, ¡era tan bonita! Con ese cartón naranja y ese increíble libreto lleno de fotos del concierto. Qué instrumentos más raros llevan los indios estos. Mira qué barba lleva Harrison, porque, éste es Harrison, ¿no? Sí, y ése del bigote debe ser Eric Clapton. ¿Eric Clapton? Me lo imaginaba de otra forma. Y éste es Leon Russell, qué bruto. Mira, por ahí asoma Ringo. Oh, ¡Bob Dylan! ¡Yo quiero ser Bob Dylan!
Y luego la música, desde la cara con la presentación y la pieza de Ravi Shankar, que me encanta (sí, aunque mis amigos, salvo excepciones honrosas, no entendían cómo podía soportar semejante tostón), hasta la de Bob Dylan, que fue siempre mi favorita, y la última, sólo dos canciones, pero con esos tremendos minutos de aplausos multitudinarios. Y venga a escucharlo una y otra vez, por orden, enterito, con las canciones de Harrison, Billy Preston, ¡la de Ringo! Muy buena. Y luego la parte de Leon Russell, que es tan divertida. Además, como no me volví a comprar otro disco hasta los Reyes del año siguiente, tenía que sacarle todo el partido que pudiera.
(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 15 de enero de 2004.)
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Hace unos años (entre enero y febrero de 2004) se me ocurrió enviar a la liZta una serie de comentarios sobre discos a la que llamé "28 años, 28 discos", porque ése era el tiempo que llevaba comprando discos entonces. Se trataba de seleccionar un disco de los que compré cada año, comentándolo brevemente.
Ahora he pensado en incluir aquí esos comentarios, adaptándolos un poquillo (por ejemplo, en los originales trataba de descubrir las conexiones que cada disco pudiera tener con Frank Zappa, por aquello de que los mandaba a una lista de correo dedicada al bigotudo, pero eso ahora me lo ahorro), y, como desde entonces han pasado unos cuantos años, añadiendo algunos más.
Así que, poco a poco y a partir de ahora mismo, iré poniendo aquí esos comentarios.
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