El texto lo escribí en enero y desde la primera versión hasta lo que ha salido publicado tuve que reducirlo prácticamente a la mitad, por cuestiones de espacio en la revista. Y la cosa es que creo que ha sido para bien, aunque con tanto recorte siempre se corre el riesgo de que algunas frases queden un poco incoherentes. Y todavía he notado que en la redacción han quitado alguna frase suelta aquí y allá al texto original. Que no cabía, vaya. Pero vamos, que ha quedado muy bonito y muy bien.
Hala, todo el mundo al kiosco.
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Hoy hemos acabado con las baterías de las dos últimas canciones, con la complicación añadida de buscar un armónico especial para el sonido de la caja en una de ellas (era curioso ver a Miguel dando la nota con el ukelele mientras Pedrín iba apretando o soltando los tornillos y Alberto le daba con la baqueta al parche, lástima que no hubiera una cámara a mano), y de desmontar los elementos superfluos para la otra.
Total, que ya seguiremos el lunes.
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Hoy la jornada ha sido más corta, y entre desastres informáticos y otras cosas (problemas de cencerrada, principalmente) sólo nos ha dado tiempo de grabar tres canciones, y una de ellas repetida del día interior, por culpa de los arriba mencionados desastres informáticos. Son las cosas que tiene el futuro.
Aunque no nos habíamos peinado (y es que hoy no era un buen día para sacar el peine, con tanto viento), ha venido Inma al estudio y ha estado haciendo fotos y película.
También han pasado por allí: Santiago, camuflado como el otro día, y David "Albin", que también vino ayer con un par de colegas a pelearse con sus ordenadores. Ah, otro que se pasó ayer fue Alfonso "el Zurdo".
Mientras tanto, hemos conseguido alejar el pollo unos cuantro metros.
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Hoy hemos tomado menos el sol y nos ha cundido más la cosa: en total, otras nueve canciones con la batería ya grabada.
A la gallina del año pasado ahora se ha sumado un pollo.
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Hoy hemos empezado la grabación del nuevo disco del grupo, en los estudios Ama, en Los Dolores, como el año pasado. Como comprobamos más tarde, allí siguen los limoneros, el naranjo y, cómo no, la gallina, aunque en bastante peor estado que antes. El retraso de Alberto (técnico de sonido, socio de la compañía de discos, y en general el que tiene la llave para entrar al estudio) lo hemos aprovechado para tomar el sol un ratico.
Una vez dentro, hemos terminado de ajustar la batería, hemos afinado la guitarra y el bajo (que a veces hace cosas raras), Alberto ha preparado el equipo (pero, ¿no decían que los Apple no se colgaban nunca?), y hala, a grabar.
A grabar la batería, al menos. Tocamos los tres al mismo tiempo: Pedrín en la sala de grabación, y Miguel y yo junto a la mesa de sonido. La guitarra servirá de guía, y el bajo también, aunque puede que alguno sea el definitivo. Habrá que verlo.
Como todavía está en marcha la porra de Requesound y El Brujo Records, no voy a decir con qué canciones hemos empezado, pero ya llevamos cuatro.
A media tarde aparece Santiago con parte de la Electric Band. Y como la otra parte de la Electric Band son Miguel y Alberto y tienen que ensayar, Pedrín y yo nos vamos pa' la casa.
Mañana más.
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Este mes Los Marañones hemos cumplido veintiún años como grupo, y hoy mismo hemos empezado a ensayar para lo que será nuestro noveno disco. La idea es volver a grabar algunas de nuestras viejas canciones para hacer una especie de recopilatorio (la semana pasada estuvimos consensuando la lista). A ver si consigo ir contando aquí todo el proceso...
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A traición, Luis G. ha puesto temporalmente todas mis aportaciones a la serie Unmatched a disponibilidad del oyente incauto en MySpace. Incluida la de Los Marañones, con Hendrik Röver de invitado a la guitarra. Qué cosas.
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El pasado 27 de diciembre de 2007 el Dr. Ross y yo, en mi papel de anestesista, acudimos a una nueva cita con el maquinista del Tren de Sueños en Onda Regional de Murcia. Se trataba de sorprendernos unos a otros con versiones curiosas de canciones de The Beatles, y esto fue lo que pusimos:
Peter Breiner "She Loves You" (Beatles Go Baroque, 1993)
Robert Palmer "Not A Second Time" (Clues, 1980)
The Inmates "Back In The U.S.S.R" (Meet The Beatles, 1987)
801 "TNK (Tomorrow Never Knows)" (801 Live, 1976)
Steve Hillage "It's All Too Much" (L, 1976)
The Rolling Stones "I Wanna Be Your Man" (single, 1963)
The Flamin' Groovies "Please Please Me" (Jumpin' In The Night, 1979)
Elvis Costello "All You Need Is Love" (Live Aid, 1985)
The Standells "Eleanor Rigby" (The Hot Ones!, 1966)
Peter Gabriel "Strawberry Fields Forever" (All This And World War II, 1976)
Ringo Starr "I Call Your Name" (1990)
David Bowie "Across The Universe" (Young Americans, 1975)
Caetano Veloso "For No One" (Cualquer Coisa, 1975)
Earth, Wind & Fire "Got To Get You Into My Life" (single, 1978)
Danger Mouse "Jay-Z: Encore vs. The Beatles: Glass Onion/Savoy Truffle" (The Grey Album, 2004)
The Jimi Hendrix Experience "Day Tripper" (Radio One, 1989)
Cliff Richard "I Saw Her Standing There" (Don't Stop Me Now, 1967)
Caballero Reynaldo "Magical Mystery Tour" (Tic Tac Toe, 2007)
Nilsson "She's Leaving Home" (Pandemonium Shadow Show, 1967)
Los Ángeles "La ayuda de la amistad" (1967)
Sparks "I Want To Hold Your Hand" (single, 1975)
Deep Purple "Help!" (Shades Of Deep Purple, 1968)
Bob Dylan "4th Time Around" (Blonde On Blonde, 1966)
Milton Nascimento "Norwegian Wood" (Minas, 2003)
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La cosa es que Manuel de la Fuente, que publicó el año pasado un sesudo libro sobre Frank Zappa, Frank Zappa en el infierno: el rock como movilización para la disidencia política (Biblioteca Nueva, 2006), ha organizado un ciclo de películas de Frank Zappa (subtituladas por él mismo, junto a Barry Pennock) a proyectar en el Colegio Mayor Luis Vives de Valencia.

Lo anunció en la liZta justo en mitad de una larga discusión que manteníamos con él a varias bandas. Que si el arte es morirse de frío, que si lo de la Carbonería ya raya en cabronería o no, que no es que yo tenga razón, pero tú te equivocas, y todo lo que es en general el diálogo entre humanos.
Cuando Manuel dijo que tenía las películas subtituladas (recordemos que las ediciones en DVD vienen sin subtítulos de ninguna clase, porque seguramente habrán pensado que en definitiva los textos en Zappa apenas tienen importancia) los de la liZta se lanzaron a otra discusión a varias bandas sobre lo bonito que es compartir, el poco sentido que tienen los derechos de autor si no eres el autor, la distancia que hay entre Valencia y Valencia, y toda una serie de profundas cuestiones por el estilo.
Y en medio de toda esta polémica que se va agriando por momentos no se le ocurre otra cosa que invitarme a participar en el ciclo presentando una de las películas. Así que me tocaba prepararme una introducción para The Dub Room Special! (1982), que era la elegida. Y ya que voy a ir a Valencia (la de España, no la de Venezuela), pues molaría quedar con los amiguetes de allí. Por supuesto, JV nos organiza una comida zappiana con paella de pato para todos los que se animen a asistir.
Total, que el jueves 22 de noviembre de 2007 me monto en un autobús y me voy a Valencia, donde me recoge Manuel (al que sólo conocía por correo y por teléfono) para llevarme a Pinedo. Después de recoger por el camino a Luis Puig (al que no conocía) llegamos al restaurante, situado junto a la playa, donde nos encontramos con los otros liZteros: JV (al que ya conocía en persona, de otro histórico encuentro zappiano en Valencia y un concierto de Robert Fripp en el mismo Murcia), Sebastían (al que conocí hace un buen montón de años en un concierto de Los Marañones en Alcora), su amigo Ximo (al que no conocía de ningún modo), y el gran Francesc Arnau (al que conocía por correo y en vídeo). Luego apareció Carlos, socio y amigo de JV (al que por un momento creía conocer, pero es sólo mi mente, que juega conmigo).
Sea como sea, nos comimos la paella y entre (casi) todos nos bebimos unos cuantos tercios de cerveza fresquita. Luego café, carajillo, orujo y pacharán. Aquí unas fotos del evento para la posteridad, cortesía de Francesc y su cámara mágica que hace las fotos sola:

De izquierda a derecha: JV, Manuel, Luis Puig, Francesc, mi menda lerenda, Ximo, Sebastián y, fuera de plano, Carlos. En la otra foto, éste que lo es con el fotógrafo.
De vuelta al Colegio Mayor. En realidad, al bar de al lado. Un algo turco. Pero con cerveza. Cinco minutos antes de que me toque actuar me tomo un café y los dejó a todos en la barra. Manuel me presenta y empiezo a hablar. Y a hablar. Digo todo lo que necesitaban saber los asistentes (unos cincuenta incautos) y alguna cosita más. Se suponía que debía ser una cosa breve, de un cuarto de hora o así, pero las malas lenguas dicen que estuve hablando más de media hora. Qué sabran ellos, que venían del bar. En cualquier caso, aquí se puede comprobar cuántas veces soy capaz de decir la palabra "película" en un minuto, de nuevo cortesía de Francesc y su cámara mágica, que también hace película (hala, ya lo he dicho otra vez):

Después, debate. Qué sentido tiene la música de Zappa en pleno siglo XXI. Qué sentido tiene hablar de ello. Qué sentido tiene hablar en general. Qué sentido tiene la vida. Y qué tipo de efectos llevaba en la guitarra en los años 70. Y nos vamos, que cierran.
Nos quedamos los liZteros y nos vamos donde nos lleven, si es que hay alguien que lleve a alguien. Sea como sea, acabamos donde siempre. Entramos en el de al lado del Velvet y luego directamente en el Velvet, para acabar en El Asesino. Eh, aquí toqué yo en... 1763 o algo (en realidad, no mucho más tarde: en enero de 1992). Hablamos largo y tendido de esto y lo otro, mientras le pedimos unas cuantas cervezas más a la camarera. Llega un momento en que ya no cabe más y nos vamos, no sin antes admirar un tanga sorprendente. Buenas noches y hasta mañana.

Por la mañana quedo con Francesc (Sebastián y su amigo ya se han ido de vuelta a Castellón) y nos vamos de paseo. Esto eran uno de Granollers y otro de Murcia que estaban en Valencia y se fueron al Oceanogràfic.

Luego nos juntamos con JV para comer y nos damos otro paseo por la lonja y toda esa parte, para luego ir a la Fnac donde hemos quedado, por fin, con Luis G., el ídolo de la juventud.

Damos vueltas y más vueltas por la tienda, como hacemos siempre que nos juntamos los liZteros en Valencia (y desde aquí un saludo a Andrés Mastrangelo), hasta que nos cansamos y nos vamos a cenar algo. Luis nos lleva donde siempre (es decir, donde la otra vez), y luego nos vamos a otro sitio. Nada concreto. Francesc saca la flauta y la cámara mágica:

De izquierda a derecha: el que suscribe, tratando de entrar en plano, la flauta, la prota de Charada, Luis G., Francesc, dándole instrucciones mentales a su cámara, don Vito y JV.
Como ya hemos tenido bastante, nos damos las buenas noches y hasta la vista. Al día siguiente, ya sábado, Francesc se despide y se vuelve a Granollers. Yo me quedo en Valencia un poco más, dando paseos, haciendo turismo y viendo a algunos amigos. Carmina y Martín me llevan a comer a Nazaret y a tomar café a donde están construyendo lo de la Fórmula 1. Manuel me propone ir a ver Blade Runner, pero es demasiado tarde y demasiado lejos, aunque la oferta es muy tentadora. Al día siguiente me voy al Museo de Bellas Artes, en realidad una pinacoteca. Me hincho a ver cuadros. Por la tarde quedo con mi amigo Ra, que anda por allí, y me vuelvo con él para el pueblo.
Fotos: Francesc Arnau
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"¿Tenéis libre el domingo? Teloneros de Robert Plant en Los Alcázares". Eso fue el lunes, poco antes de ir al ensayo, y nada nuevo hasta el jueves, cuando, a mitad de ver la exposición de Salzillo y ya casi olvidado el asunto, me suena el móvil y confirmado, que sí, que tocamos con Robert Plant en Los Alcázares el domingo.
Poco tiempo para correr la voz, pero se hace lo que se puede. La respuesta es de excitación unánime. Claro, se trata ni más ni menos que de Robert Plant, de Led Zeppelin. En persona. En el mismo escenario. ¿Compartís camerino? ¿Haréis una jam-session? ¿Qué le vais a contar? ¿Qué le vais a preguntar? ¿Le pedís un autógrafo para mí? Calma, calma...
Quedamos el domingo en el ensayo para recoger los aperos de tocar, nos vamos hacia la playa en dos coches bien cargaditos. Como es habitual, la playa no la vemos ni de lejos, pero conseguimos llegar al Polideportivo Municipal a tiempo para hacer nuestra prueba de sonido. El equipo: Miguel, guitarra y voz (cuando funciona el micro), Carlos, órgano, Román, bajo, coros y fotos movidas, Pedrín, batería y coros, Rafa, gestión y apremio, Javi, sonido de puta madre, tomándose un descanso entre tanto perroflautismo, y Jachúa, que anduvo por allí.
Vale, compartimos el escenario con la estrella, pero no los cables, que fallan casi todos. Y los que no fallan en la prueba de sonido, fallarán en el concierto, claro. La comunicación con el de la mesa de monitores es interesante: está debajo del escenario y no nos ve, así que necesitamos un enlace. Algunos conseguimos oírnos bien (yo). Otros no (todos los demás). Sea como sea, hay que terminar, que abren las puertas. Hala, al camerino.
Lógicamente, está en la otra punta de un campo de fútbol que hay junto al recinto del concierto, y se accede por un camino de tierra (más bien de polvillo fino). Por un largo camino de tierra. Una vez llegamos al edificio, los de seguridad y unas vallas estratégicamente situadas nos dirigen hábilmente hacia nuestro camerino (en realidad, vestuario), sito en la otra punta de una pista de baloncesto cubierta, sin pasar en ningún momento por delante del camerino (en realidad, vestuario) de la estrella, que está justo al lado del nuestro.

No hay agua, ni cerveza, ni nada. De momento. Vamos aprovechando la espera para adaptar el repertorio, que va a ser más corto de lo habitual.

Conforme se va acercando inexorablemente el momento de subir al escenario va llegando el agua (caliente), un cubo con hielo (frío), refrescos, bocadillos de pan de molde (popularmente conocidos como sandwichs), pero nada de cerveza. Que sí, que viene ya. La comunicación funciona. Los móviles arden, los walkie-talkies se disparan. Pero la cerveza no llega. A escena.
Recorremos la pista de baloncesto, después el camino de polvillo fino junto al campo de fútbol, y subimos al escenario. Es de día todavía (a mí me gusta tocar de día), y no hay mucha gente, pero van llegando. Llega también la cerveza. Fresca. La gente de Robert Plant se ha dejado encendidos los ventiladores de delante del escenario. Se agradece. Empezamos. No se oye la voz de Miguel. La primera canción es, pues, instrumental. Vale. Cambian el cable del micrófono. Cuando nos faltan unos diez minutos de repertorio nos avisan de que nos quedan diez minutos. Dos minutos después nos quedan cinco. De alguna manera, conseguimos terminar a tiempo. Bueno, cinco minutos después de tiempo.
Las canciones, para el que le interese: "Juego sucio", "Fuera de límite", "Siete mares", "Saluda al tren", "Mucha tranquilidad", "Atrapado", "Impresionado", "La sombra", "No te tengo", "Mi amor es para Luci", "Muy buenas horas" y "Shangri-La". Adiós. Gracias.
Y al camerino, todos sudados. Es decir, a recorrer de nuevo el campo de fútbol. Afortunadamente, está oscureciendo. Ahora se oyen voces en el camerino (vestuario) de al lado. En inglés, con risas. Nos refrescamos, nos cambiamos, nos refrescamos un poco más, y nos asomamos al pasillo porque alguien dice que ya está saliendo la estrella para ir a tocar. Vemos de espaldas a Robert Plant alejándose, alguien le grita: "Robert! Good luck!" Y se vuelve, nos sonríe y levanta el pulgar. Y se aleja andando como andan las auténticas estrellas del rock.
Nos quedamos un rato hablando de cuántos imitadores (buenos y malos) tienen esos andares. Luego hablamos de la Beat Generation, aparentemente sin solución de continuidad.

En fin, es hora de salir del vestuario, de nuevo hacia el recinto del concierto (al otro lado del campo de fútbol), a ver si podemos ver algo. Pero antes hay que quitar los coches porque estorban para mover luego los camiones del equipo, así que hay que recoger los aperos de tocar y meterlos en los maleteros. Mientras tanto, se escucha música desde el escenario, y de vez en cuando nos acercamos por un lateral a verle la cara a Robert Plant. Cada tanto se le oye decir en español: "¿Bastante?" Ésta que empieza parece... sí, es "Black Dog", creo que la primera de Led Zeppelin que se toca hoy. Llevamos los coches a la parte de los vestuarios, y nos acercamos al camerino de nuevo a por lo que hay allí y a comernos más bocadillos de pan de molde (en inglés, sandwichs, pero, ¿cómo se dice chorizo en inglés?). Otra vez al concierto, a ver cómo va, pero esta vez por delante del escenario.

Eso significa ir saludando a todos los conocidos que hay por allí, por supuesto después de conseguir una cerveza en la barra (las escasas que finalmente habían llegado al camerino/vestuario volaron inmediatamente después del concierto). Hola, qué tal, cómo ha sonado, no sé, acabamos de llegar, cómo mola Robert Plant, no sé, acabo de llegar. Todavía no me ha dado tiempo de mirar hacia el escenario, pero parece que lleva un rollo árabe o indio, ¿no? Hola, Javi, qué tal, cómo ha sonado, de puta madre.

Bueno, a ver si consigo ver algo del concierto. "Adiós, gracias". Vaya. Bueno, supongo que habrá un bis. El problema es que entre que sale y no sale hacemos pandilla en círculo junto al puesto de bocadillos y nos ponemos de conversación con los amiguetes, así que cuando vuelve a salir Don Roberto con su grupo estamos más en lo nuestro que otra cosa. Ésta que empieza parece... sí, seguro que va a ser... Correcto, "Whole Lotta Love", con interludio indio incluido.

Se acaba todo, cierran la barra, y nos vamos hacia los coches. Parada en el banquillo para hacernos una foto, paso por el vestuario/camerino para pillar otro sandwich de chorizo y una Coca-Cola (no queda otra cosa) para el camino, y a Murcia. Como era de esperar, Robert Plant se ha ido ya hace un buen rato. Por el camino seguimos hablando de la Beat Generation entre rotonda y rotonda. Una charlita en el ensayo después de descargar y cada uno a su casa.

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