Los Marañones en Chirivel, 17 de agosto de 2011 
Quedamos en el ensayo a las 4 de la tarde. 16:00 h. A mediados de agosto, en Murcia. A las cuatro de la tarde. Sin nubes. Una experiencia harto recomendable para el que no la conozca. Te permite replantearte mucho las cosas y ayuda a tomar decisiones. Como por ejemplo, decidir no estar allí a esas horas.

Pero hay que estar. Somos seis: Rafa, Javi, Miguel, Pedrín, Carlos y yo, y tenemos cuatro coches. ¿Cómo nos vamos? Hay que llevarlo todo: la batería al completo, todos los amplificadores, teclados, guitarras, guitarrillas, etc. Pues tres coches, porque en dos no vamos a caber los seis y todo el equipo. ¿Cómo que no? Ya verás como sí.



De algún modo todos estos años de jugar al Tetris y cargar furgonetas surten efecto y se produce el milagro: cabe todo. Todo. Miguel y Rafa se van con Javi y Pedrín y yo nos vamos con Carlos. Por el camino hablamos de Schönberg y el serialismo y escuchamos el flamante disco de Antonio Cassinello Rock And Roll Trio.

Ya en Chirivel tomamos contacto con el escenario y nos sentamos a esperar a que terminen de ajustar algunas cosas del equipo antes de empezar a descargar y montar.



Tras hacer unas fotos de los coches cargados, por si acaso luego de madrugada no conseguimos repetir la hazaña, los vaciamos, montamos, aparece Marisa, nuestra anfitriona y empezamos la prueba.



Hay problemas de ruidos por aquí y por allá, cables que no van, líneas que no son, etc. Vamos, lo normal. Vamos consiguiendo que suene todo, pero parece que el amplificador de Carlos hace ruido eléctrico y el micrófono de Miguel da un poco de rampa, así que cambian un cable por aquí y un enchufe por allá a ver qué pasa. Miguel prueba tímidamente a rozar el micrófono, le da un rampazo de aquí te espero y se va la luz. Suponiendo que lo arreglarán todo antes del concierto (al final era que había una manguera sin toma de tierra, ni más ni menos), nos retiramos al camerino a comer bocadillos y a jugar con el iPad de Rafa.



Miguel aprovecha los ratos muertos para contarnos su experiencia el año anterior, con Bang, en lo que fue el primer Festival La Sabina (el de hoy es el segundo). El día que tenían que tocar se suspendió por la lluvia y el concierto se pospuso para el día siguiente. Al día siguiente no llovió en Chirivel, pero sí más arriba, así que la rambla bajó muy, muy cargada, de modo que ellos quedaron a un lado y los instrumentos al otro, así que tuvieron que rescatarlos con la pala de un bulldozer.



En algún momento aparece Óscar y nos vamos al hotel a ver el partido. Siempre hay un partido. En esta ocasión es la final de la Supercopa, entre, como no, el F. C. Barcelona y el Real Madrid. Como hay fiestas las calles están cortadas, así que hay que ir por la rambla. Cuando ya parece que nos estamos saliendo del pueblo reaparecemos y damos con el hotel. En el bar hay una peña madridista muy ruidosa. Vamos tomando cañas con sus preceptivas tapas mientras los de los pantalones cortos de la tele van metiendo goles. A última hora Messi mete el gol definitivo y se acaba el partido, con bronca incluida, empujones, dedos metidos en ojos y guantazos. Lo que es el fútbol, vaya.





Nos vamos a hacernos unas fotos en una casa vieja. Gregorio, el fotógrafo, ya nos había avisado que nos quería retratar en la casa de su familia, así que venimos preparados: todos llevamos camisas limpias. Desde la casa se escucha tocar ya a Ortofálico Chisme, así que vamos aligerando con lo de las fotos para volver al recinto.

El recinto en sí es la Explanada del Lavadero, junto al lavadero, que está declarado de interés cultural. El problema es que entre el Centro Cultural que hay junto al lavadero y que es donde están los camerinos y desde el que se accede al escenario y la explanada en sí hay una pared de cañizo por la que los organizadores no han tenido a bien realizar apertura alguna, de forma que para poder ver el concierto hay que salir a la carretera, pasar por delante de algunas casetas de feria con abundantes patatas, y entrar al recinto de la explanada pasando por delante del guardia de seguridad que te mira mal.

El resultado es que entre estos impedimentos y el asunto de la fotografía apenas conseguimos ver la actuación de Ortofálico Chisme, que parece muy divertida. Y no corta. No sé qué hora sería ya cuando llegó nuestro momento de tocar, pero no era precisamente temprano.

El conjunto: Miguel, voz, guitarra eléctrica, acústica y ukelele; Carlos, órgano y piano; Román, bajo y coros; Pedrín, batería y coros; Javi, sonido de puta madre; Rafa, esto y lo otro.

El repertorio: Las manzanas del mal, Mr. G, Cándido, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias, Mi gato se llama Persona, Tipos raros, Mi amor es para Luci, Para decir adiós, Shangri-La, Barrabás, Un tipo surrealista, Atrapado, El baile, Fuera de límite y Saluda al tren

El bis: El final, Voy loco mama

El segundo bis: No, no, vámonos ya, que son las cuatro y media de la mañana.

Desmontamos todo y nos preparamos para cargar de nuevo los dos coches. Imposible repetir la hazaña. Principalmente porque Pedrín y Rafa se van a Murcia ahora con Óscar y por lo tanto tenemos más espacio en los coches, así que no estamos muy seguros de poder meterlo todo, porque lo que nos gusta es el desafío.

Finalmente, mientras el DJ se dedica a poner música minimalista (pero bailable) desde la cabina (que en realidad es una lancha que han puesto delante del escenario), nos despedimos de los tres que se vuelven para Murcia y nos vamos a un bar cercano con Marisa. La música viene a ser más o menos la misma hasta que ponen un disco de un grupo, creí entender que de Elche, que hacía versiones curiosas de clásicos de los Beatles, David Bowie y cosas así.

Aunque los de allí son muy simpáticos todos, como ya empieza a amanecer y preferimos mejor irnos a dormir antes de tener que levantarnos que después, nos despedimos y nos vamos al hotel, para despertarnos justo a tiempo de ver cómo aterriza el Papa en Madrid.



Desayunamos y pasamos a despedirnos de Marisa. Sus padres nos emplazan a comernos un puchero la próxima vez. Que así sea. Carretera y a casa. Todo calculado para descargar el equipo en el ensayo a eso de las tres de la tarde. En agosto, en Murcia. Bien pensado.

Hasta la próxima, que será dentro de un par de días.


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