Jonathan Richman & Tommy Larkins (El Garaje de la Tía María, Murcia, 4 de noviembre de 2006) 
Juanito en Murcia. Otra vez. Pues habrá que ir. Pues sí. Pues vamos.

Paso a recoger a mi vecino y nos vamos al Garaje de la Tía María dando un paseíco, que hace muy buena noche. Entre chiste y chiste, comentamos que en el otro Garaje, el nuevo, actúan esa misma noche La Excepción, los raperos de Pan Bendito, a los que también nos gustaría ver. Pero hay que elegir, así que Juanito.

Llegamos con tiempo, así que todavía está cerrado. Nos vamos encontrando con gente de la pandilla de toda la vida, y entre chiste y chiste nos vamos al Cherro, donde casualmente están cenando los músicos, a tomar unas cañas para hacer todavía más tiempo. Nos vamos juntando más y más de la pandilla (hermanos y parientes, los del Ocio, las Steel Sisters, los de Pacheco, los de Cartagena, luego aparecerá parte de la familia Talismán, etc.), y cuando nos enteramos que Jonathan y compañía ya han terminado de cenar nos vamos a la sala.

Mientras estamos en la puerta de conversación van goteando coches llenos de zagales con gorras, chándales nuevecitos y caras de despistados, preguntándose qué hacen todos esos carrozas barbudos en la puerta de la sala. Os habéis equivocao, es en el otro Garaje. Ah.

Entramos. Somos cuatro gatos contados, y salen al escenario Jonathan Richman y Tommy Larkins. Juanito lleva su guitarra española, y en el suelo se pueden ver sus cascabeles y su cencerro doble. Tommy lleva bombo, caja, plato, charles, y como novedad respecto al concierto del año pasado, está sentado encima de un auténtico cajón flamenco.

Se acerca al borde del escenario, saluda, y nos pide en español (en su español) que por favor no haya humo, porque tiene problemas con la garganta. Nos asegura que no es un problema estético, sino médico. Comienza a cantar ahí mismo, sin micrófono ni nada, se interrumpe y le dice a la chica de rojo que por favor no fume, que es un problema médico, no estético, y que tiene que cantar, ¡hombre! Ahora todos lo han entendido al fin y apagan los cigarros. Comienza a cantar de nuevo, y se interrumpe y le dice a Tommy que se salga él también con el cajón al borde del escenario, que de momento no hace falta la batería ni los micrófonos, que hay muy poca gente y que así están más cerca. Tommy, reticente, se acerca al borde del escenario con su cajón.

Así, tal cual, con la guitarra española y el cajón, cualquiera diría que son de Boston (bueno, la verdad es que no sé de dónde es Tommy Larkins, pero debe ser de por allí también).

De momento, ya nos hemos vuelto a enamorar todos de Juanito. A la tercera canción hace una encuesta: ¿Quién prefiere que se vayan a los micrófonos? ¿Quién prefiere que se queden donde están? La mayoría dice que se queden donde están, así que nos dice que mientras no se le canse la voz o alguien lo amenace con una pistola, que siguen ahí. Se lo explica a Tommy, que evidentemente no entiende ni papa de español, y mientras tanto, va entrando más gente y se va llenando la sala, así que a las dos o tres canciones definitivamente se van a los micrófonos.

En realidad, los micrófonos son exactamente cuatro: uno para la voz, otro para la guitarra, otro para el bombo y otro para la batería en general. La mesa de mezclas la llevan ellos mismos en el escenario, sobre un taburete, y para el equipo de la sala mandan una señal en mono, con la mezcla ya hecha.

Nos va cantando y contando sus canciones, en español, francés, inglés, italiano, chapurreando divertidas traducciones simultáneas en español, soltando la guitarra para echarse unos bailes o tocar los cascabeles, mirándonos a la cara con esos ojazos mientras nos hace cantar o mientras se sorprende de que cantemos, y así durante ¿cuánto tiempo? No sé, menos del que nos gustaría, desde luego.

Entre las canciones que tocó y cantó estaban, que yo recuerde y sin orden en particular, "Her Mystery Not Of High Heels And Eyeshadow" ("No es de tacones y mas-cara"), "Cosi Veloce" (aquí se bajó entre el público para hacernos cantar), "Down In Bermuda" (por petición personal de una amiga del público, aceptada con entusiasmo), "El joven se estremece", "Egyptian Reggae", "Springtime In New York", "South American Folk Song", "Yo tengo una novia" (versión extendida), "I Was Dancing In The Lesbian Bar" (con solo de batería de Tommy Larkins incluido), "Con el merengue" ("trala trala, trala trala"), "In che mondo viviamo" ("imprevedibile, imprevedibile"), "Vampiresa mujer" ("Si te caes, amigo, no me río de ti, me pasó la misma cosa a mí. Vampiresada..."), la clásica "Pablo Picasso" ("Pablo Picasso nunca fue un fracaso"), y algunas nuevas, como una en italiano sobre la ciudad, miserable y estupenda ("¿Estupendosa? ¿Cómo se dice en español 'stupenda'?" "¡Estupenda!" "¡Ah! ¡Muy similar!"), otra en francés que nos contó que había escrito hacía un par de semanas en París, y que nos pidió permiso para interpretar, para ir probándola (el consentimiento fue unánime, claro), y una muy bonita, muy bonita, en inglés, sobre cómo echa de menos a su chica cuando pasa unas horas sin verla. Y alguna más que se me olvide.

En un momento dado nos explica que venían comentando Tommy y él que el público español es especial, porque cuando un cantante canta canciones con sentimiento, se ve que el público lo está sintiendo de verdad, y que eso no sucede en todas partes. Inmediatamente nos advierte de que que nos haya dicho eso no nos obliga a sentir la siguiente canción sólo para darle la razón, que podemos no sentirla si queremos. Y que además en cualquier caso no sabe cuál va a ser porque no llevan repertorio, sino que va cantando lo que se le va ocurriendo sobre la marcha. No sé si alguien le echó fotos al público, pero a esas alturas de concierto teníamos que tener todos unas caras de tontos felices y sonrientes de aquí te espero.

Él finalmente se despide con cara de cansado, pero satisfecho. Se bajan los dos del escenario por delante, entre el público, y mientras les aplaudimos nos pregunta si queremos una más. Claro, hombre. Así que se vuelven a subir y tocan dos o tres más, y ahora sí, ya se despiden definitivamente. Hasta la próxima, Juanito, vuelve cuando quieras.

En las páginas de Festivalesderock.com se pueden ver algunas fotos del concierto, pinchando donde dice "GALERÍA DE FOTOS". Mientras, como muestra, aquí va una de las que echó mi vecino con su móvil:




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