2004: OutKast Speakerboxxx/The Love Below (2003) 
Lo de Tantos años, tantos discos lo envié originalmente a la liZta entre enero y febrero de 2004, pero como han seguido pasando los años desde entonces, voy a seguir por donde me quedé. La idea, recordemos, es seleccionar un disco como representante de los que me compré ese año y comentarlo.



A mí me engancharon cuando vi en televisión el video de "Hey Ya!" (el del tío de verde), y me hizo mucha gracia, así que me quedé con el nombre: OutKast, suponiendo que era el nombre artístico del tipo ese tan divertido o algo así. Luego por otro lado vi el vídeo de "The Way You Move", que también me gustó mucho porque me recordaba a Marvin Gaye, así que también me quedé con el nombre: OutKast. ¿Eh?

Pensé que había algún error, porque no me parecía ver al tipo de verde por ninguna parte, aunque en este vídeo salía bastante gente. Luego me enteré (gracias a mi sobrino, que está más al día) que en realidad era un dúo, pero que habían decidido sacar su nuevo disco de una forma bastante curiosa: en forma de doble CD, cada uno de los discos elaborado por uno de ellos.

Me pareció una idea muy interesante, y finalmente me decidí a arriesgarme a comprar el disco, que, aunque era doble, no estaba a mal precio. Nada más abrirlo y echarle un vistazo al libreto comprendí que había merecido la pena. Por un lado, Big Boi (el de "The Way You Move"), se presenta con pinta de rapero elegante, o sentado en un sillón de plumas poniendo cara de malo, dejándose fotografiar junto a unos altavoces gigantes (los 'speakerboxxx'), o con pinta de rapero gangsteril con chandal y rodeado de chicas, etc. Y por el otro lado, André 3000 (el de "Hey Ya!") reúne en su parte del libreto una de las colecciones de fotos más cursis que he visto en mi vida: vestido de cuadros delante de su coche de lujo y, ¡debajo de la Torre Eiffel!, de merienda campestre con la familia a la puesta de sol, de centauro erótico celestial rodeado de bellezas desnudas, sentado en el parque con su chica y paseando al perro, etc.

En fin, entre bromas y veras todo esto nos da una idea de qué va cada disco: el de Big Boi es más rap, con toques de tecno y momentos de soul y funk exquisito, y el de André 3000 es más pop, más romántico. Por supuesto, conservan suficientes elementos comunes como para que no deje de sonar a OutKast en ningún momento.

El caso es que entre un disco y otro hay tantas buenas ideas, tanta diversión, y tanta buena música, que se convirtió en la sorpresa del año. En principio era el disco de André 3000 el que más me empezó a gustar, pero luego el de Big Boi fue ganando puntos, y de momento van a la par.


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2003: Peter Gabriel Up (2002) 


Después de ¿cuántos años? se anuncia un nuevo disco de Peter Gabriel, y aparece por todos los medios de comunicación con su barba de chivo y aspecto de santón tibetano. Recapacitemos. Después de dejar Genesis parecía que estaba completamente lanzado, sacando entre 1978 y 1982 cuatro discos casi seguidos, a cuál más interesante e innovador, y tras una breve pausa edita So (1986), con lo que se convierte en un triunfador de las listas de éxitos. A partir de ahí, bandas sonoras, proyectos varios, el WOMAD, la compañía (y el estudio) Real World y no sé cuántas cosas más. Pero discos, pocos.

Aparece Us (1992), que de primeras parece un poco continuista (luego resultó ser un disco excelente, claro), y más proyectos multimedia, festivales poliétnicos (por no decir folklóricos), recopilaciones, grandes éxitos, un magnífico CD-Rom muy entretenido (Eve, de 1996, que sigue tirando de la música del disco anterior), la cúpula del milenio, el proyecto Ovo (2000, que tira de los conceptos de Eve), y etc., etc. El tipo no para, pero discos, pocos.

Así que, cuando se anuncia que va a sacar un disco después de ¡10 años! del anterior, pues uno se pregunta si va a ser un disco de verdad, una banda sonora (con todos los respetos, que le salen geniales), un proyecto multidisciplinar, o qué. Pues no, es un disco. Un álbum. 10 canciones nuevas de Peter Gabriel, cantadas y producidas por él mismo. Ah, pero, ¿estará bien? Se supone que sí, pero a estas alturas cualquiera sabe, ¡igual se le ha olvidado cómo se hacía esto de los discos!

Así que, con reticencias, terminé por hacerme con 'el disco nuevo de Peter Gabriel' y...

Empezando por la portada (con una colección de fotos en blanco y negro en el libreto) es oscuro, y una vez que lo pones, con el susto que te llevas, te das cuenta de que va en serio. Sólo escuchando "Darkness", alternando esos momentos casi dulces con esos momentos tan rabiosos, piensa uno que puede que haya tardado tantos años en hacer el disco porque realmente estaba trabajándolo a fondo. Llega "Growing Up" y otro torrente de ideas. Se nota que se pasa horas y horas en el estudio. Está todo tan medido, y sin embargo suena tan natural...

Y así, se van sucediendo unas canciones magníficas (no voy a ir una por una por no cansar), trabajadas en el estudio durante años hasta conseguir un sonido único. Es un disco de ésos que van creciendo y creciendo (vaya, 'growing up', qué chiste), y con cada escucha es mejor. Parece que va a aguantar muy bien el paso del tiempo. Bueno, eso está bien, porque no sé cuánto habrá que esperar al próximo...


(Enviado originalmente a la liZta el miércoles, 18 de febrero de 2004.)


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2002: Prince The Rainbow Children (2001) 


Recuerdo la noticia: que Prince ha sacado un disco nuevo (como 'Prince'), que está muy bien, y que sólo se vende por Internet. Mecachis. Ya estamos, y ahora, ¿qué? Sus últimos discos (se llamara como se llamara) me habían gustado mucho, y decían que éste era todavía mejor, así que había que buscar una forma de hacerse con él. Finalmente conseguí encontrarlo en un Fnac a un precio abusivo, pero claro, en estos casos, nunca se sabe, porque si el tipo dice que va tan de independiente que no quiere saber nada con las distribuidoras, quizá no se vuelva a ver el disco por ninguna parte, así que hay que aprovechar la ocasión. Por supuesto, al cabo de unos meses el disco estaba en todas las tiendas y a un precio razonable. Demasiado tarde.

Realmente no me interesa mucho todo el asunto de los "niños del arco iris" con un "buen entendimiento de Dios y su Ley" que van a ponerse, así porque sí, a hacer su "trabajo", ni me importa lo más mínimo que el genio de Minneapolis se haya convertido en una especie de profeta o yo qué sé qué. No sé si va en serio o si va en broma, pero me da igual, porque a mí lo que me gusta de este hombre es su música.

Y a pesar de la voz del "profeta" que nos va mandando sus mensajes como si de un vulgar "Escudriñador Central" se tratara, la música fluye de un modo excelente. Comienza con la extensa "Rainbow Children", con aires de jazz y una guitarra limpia que vuelve a recordarnos lo buen instrumentista que es (el artista que ahora podemos seguir llamando) Prince. Unos solos de saxo llenos de swing y unos coros que van subiendo y subiendo, hasta que hacia el final la música para, y la canción se transforma en otra cosa igual de interesante, con unos solos de guitarra sucia (bueno, no tan sucia). Esto marca el camino del disco: una instrumentación cercana al jazz (con un excelente John Blackwell a la batería, y una sección de viento muy engrasada), unas canciones muy bien trabajadas, unas voces perfectas, y cómo no, toques funky para hacer el "trabajo". Y por encima de todo, Prince dando guitarrazos de todos los modos imaginables: igual parece Joe Pass que Jimi Hendrix o Pat Metheny, y no se despeina.

Además las canciones están muy bien, cumpliendo con los niveles de calidad que se le deben exigir al muchacho a estas alturas: sabe ser pop, funky, soul o incluso heavy como nadie. Uno de los mejores discos de Prince, y una sorpresa a estas alturas. Quizá el mayor defecto que se le pueda encontrar es que suene demasiado clásico: podría haberse grabado en los años 70 (tiene auténticos momentos de jazz-rock y de ¿rock sinfónico?) y no se notaría mucho la diferencia. Todo suena un poco a conocido, ¡pero está tan bien hecho! Y al fin y al cabo se trata de música, y eso se supone que es atemporal.


(Enviado originalmente a la liZta el miércoles, 18 de febrero de 2004.)


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2001: Bob Dylan Love And Theft (2001) 


Después de bastantes años de sequía creativa, durante los que cubrió el expediente editando un par de discos de versiones de canciones tradicionales antiguas y algunas cosas en directo, Dylan volvió a llamar la atención general con Time Out Of Mind (1997), un disco muy oscuro producido por Daniel Lanois. Poco después tuvo graves problemas de salud, y los medios de comunicación comenzaron a preparar los obituarios, seguramente comentando el broche de oro que cerraba la discografía del presunto difunto. Pero el muy malvado se recuperó sin ningún problema, se fue a ver al Papa, y todavía ganó un Óscar a la mejor canción.

¿Qué más se le puede pedir? ¿Que a sus 60 años haga uno de los mejores discos de su carrera? Pues claro, ¿por qué no? Después de despedir fulminantemente a Daniel Lanois (demasiado triste), se dedica él mismo (como Jack Frost) a la producción, y elabora un disco alegre, simple, directo y lleno de grandes canciones. Dylan canta con una voz más fuerte de lo que cabe esperar, y con mucho sentido del humor. Además, se acompaña de los músicos que han estado tocando con él en directo durante años, con lo que la instrumentación, bastante sencilla (con el multiinstrumentista Larry Campbell aportando color con sus violines, banjos y mandolinas), suena compacta a la vez que natural.

Pero lo mejor del disco es que lleva 12 canciones del mejor Dylan, con sus raíces puestas en la mejor tradición del country & blues rural, con toques de ragtime o foxtrot (o como se llame), y con unas letras que son de las mejores que ha escrito en mucho, mucho tiempo. 12 historias sureñas de "amor y robo", protagonizadas por personajes curtidos en recorrer caminos. Sin entrar en muchos detalles, y por destacar algunas: el blues "Cry A While", con esos cambios de ritmo ("He llorado por ti/Ahora es tu turno de llorar un rato"); el homenaje al blues sureño de "High Water"; la encantadora "Moonlight", que parece haber existido siempre; "Mississippi", en la línea de algunos de sus grandes clásicos ("Me crie en el campo, he estado trabajando en la ciudad/He tenido problemas desde que dejé la maleta en el suelo"); "Bye And Bye", con sus aires de ragtime ("El futuro para mí es algo del pasado/Fuiste mi primer amor y serás el último"); la arrastrada "Lonesome Day Blues" ("Samantha Brown vivió en mi casa durante unos cuatro o cinco meses/No sé qué les parecería a los demás/pero no dormí con ella ni una vez"); "Po' Boy"... y en fin, todas, porque tengo puesto el disco para que vayan sonando al azar, y no consigo saltarme ninguna. ¿Le darán finalmente el Nobel de literatura? ¡Dicen que lo nominan casi todos los años!

Una curiosidad sobre el disco, la fecha oficial de edición es el 11 de septiembre de 2001.


(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 12 de febrero de 2004.)

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2000: King Crimson The ConstruKction Of Light (2000) 


King Crimson de nuevo. Después de tanto deshacerse, rehacerse, refundarse, desmembrarse, proyectarse, recrearse, etc., nadie debería de tomárselos demasiado en serio. Fripp aseguraba en los buenos tiempos que él sólo era el pegamento que une al grupo, que existe por sí mismo, y que de vez en cuando desaparece y vuelve a aparecer sin que él tenga ningún control sobre ello. Vale, nos lo creeremos.

Pero en fin, después de que el doble trío de Thrak (1995) se transformara en los sucesivos ProjeKcts y pareciera que la cosa se había quedado un poco en el aire, Bruford y Levin se van y el grupo se estabiliza como un cuarteto clásico. Cuando surge la noticia, la formación (Fripp & Belew más una sección de ritmo, en definitiva) se parece tanto a la de Discipline (1981) que lo que cabe esperar es una repetición de aquello. Lo cual no tiene por qué ser necesariamente negativo.

El disco se abre con la poderosa "ProzaKc Blues", que parece continuar la estela de Thrak. Pero de inmediato "The ConstruKction Of Light" nos lleva efectivamente a los KC de los 80, con sus típicos juegos de 'guitarras marimba' que a mí tanto me gustan (aunque por momentos creo estar oyendo "Frame By Frame"). "Into The Frying Pan" es una canción típica de Belew, con esas armonías que parecen escritas (y cantadas) al revés (la influencia del "Rain" de los Beatles va más lejos de lo que muchos piensan). Unos breves soundscapes de Fripp, y pasamos a "FraKctured", que por el título nos lleva a los KC de los 70, ¿será una versión del viejo "Fracture"? Bueno, más bien una relectura en clave de guitarras matemáticas (a veces me imagino a Fripp ensayando estas partes con Belew delante de una pizarra, haciendo gráficos). Que suena a King Crimson es innegable. Después, "The World's My Oyster Soup Kitchen Floor Wax Museum", con Belew jugando con las palabras y haciendo guiños al pasado de la banda, mientras que el cuarteto consigue sonar casi como el doble trío a base de meter muchísimo ruido (incluido un solo de guitarra-piano). ¿Y ahora? ¡Cómo no! "Larks' Tongues In Aspic - Part IV". Veamos, la última parte había aparecido en 1984, y las dos anteriores en 1973. En los 90 no hubo, pero desde luego ésta del 2000 suena a continuación, y sorprendentemente consigue sintetizar el sonido de esas tres épocas anteriores. Para acabar Belew canta su apocalíptico "I Have A Dream" (cuya versión acústica Fripp no le dejó incluir en el álbum). De regalo, "Heaven And Earth", donde el grupo se transforma en ProjeKct X (el proyecto perdido).

¿El resultado? Nada nuevo, lo cual es un poco extraño para un grupo que pretende mirar siempre hacia el futuro y no al pasado. El disco parece una revisión de la historia del grupo, una síntesis de los sonidos que lo han caracterizado en sus últimas encarnaciones. Pero lo que en principio podría ser considerado como un defecto, es para mí su gran virtud. Porque, efectivamente, es más de lo mismo, ¡pero es que eso es lo que me gusta a mí! ¡Eso mismo! Y cada vez que lo escucho me gusta más. El siguiente, The Power To Believe (2003), quizá resulte más innovador y más interesante, pero es que este The ConstruKction Of Light es TAN King Crimson...


(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 12 de febrero de 2004.)

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1999: The Dave Brubeck Quartet Time Out (1959) 


Este disco tiene un valor especial en la discoteca que tenemos en casa. En 1999 nos fuimos de viaje a Nueva York para pasar allí un par de semanas alucinando con las casas tan grandes y los coches tan limpios que tienen. Andábamos boquiabiertos comprobando que todo era como en las películas y en ésas estábamos un día esperando el metro cuando escuchamos a un saxofonista negro que estaba tocando "Take Five" en otro andén. Como en las películas, ya digo. Luego hablábamos de la canción y de lo bien que había sonado allí en el metro, cuando uno de esos días, en una tienda de discos me encontré con este disco, que resulta que había reeditado Columbia en CD no hacía mucho. Vaya, qué casualidad. Por supuesto, lo compré: $12.99.

No lo escuché hasta volver a casa una semana después, y lo que en principio había sido una compra casi de recuerdo ("Mira, éste es el disco con la versión original de la canción que escuchamos en el metro"), se convirtió en toda una sorpresa. Y por lo visto, con este disco había sido así desde el principio. Me explico: Leyendo las notas originales (y mientras no pudiera escuchar el disco, lo único que podía hacer era leer y releer las notas), está claro que Time Out es un experimento sobre el tiempo (de ahí el juego de palabras del título, que puede significar tanto "descanso" como algo parecido a "fuera el tiempo"). Es decir, un intento consciente y arriesgado de huir del clásico compás de 4/4 buscando otros tiempos para hacer evolucionar al jazz.

Y leyendo las notas que escribe el propio Brubeck para la reedición, está claro que no tenían otra idea en la mente. Y sin embargo, lejos de convertirse en un disco de culto para futuros análisis de estudiosos del jazz, resulta que a la gente le gustaba, y se iba escuchando cada vez más, hasta que Columbia decidió rentabilizarlo ¡editando un disco sencillo! Así apareció en las radios y en las máquinas de discos "Take Five", con "Blue Rondo A La Turk" en la otra cara. Es decir, un compás de 5/4 en la cara A, y uno de 9/8 (alternado con un 4/4 cargado de swing) en la cara B, ¡y llegó a los primeros puestos de las listas!

Como dice Paul Desmond, el saxofonista del cuarteto y autor del "gran éxito" del grupo, "Nunca se pretendió que fuera un éxito. Se suponía que era un solo de batería de Joe Morello". Y sin embargo, la insistencia del piano de Brubeck en mantener la melodía durante toda la pieza (incluido el solo de batería), la ha convertido en una de las más conocidas del mundo. El resto de piezas sigue en la misma línea: compases relativamente raros (sobre todo para el jazz de la época) interpretados con buen gusto y mucho swing por cuatro auténticos cool cats. Un disco para escuchar en cualquier siglo.

(Por cierto, que en ese mismo viaje, y en una tienda de discos que había debajo de una de las Torres Gemelas, me compré el Crystal Ball del artista que todo el mundo se empeñaba en seguir llamando Prince. Cada vez que pienso en ello me entra una sensación muy extraña que no sabría describir.)


(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 12 de febrero de 2004.)

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1998: Beastie Boys Hello Nasty (1998) 


Los Beastie Boys no han dejado de sorprender en ninguno de los apenas siete discos que han editado desde 1986. Y cada uno de ellos es casi mejor que el anterior. Manteniendo el humor y la energía con que comenzaron (cuando les robaban las frases de batería a Led Zeppelin para rappear encima), han ido evolucionando y añadiendo más y más ideas a su música. Y cuando hablamos de ideas, en general quiere decir samples. Dime a quien sampleas y te diré quién eres (o a quién puedes samplear, porque la cosa se fue complicando legalmente).

Si en el primer disco tiraban de Led Zeppelin y AC/DC, han ido ampliando el espectro, y en este quinto álbum encontramos a Run DMC, Los Angeles Negros ("Soy el rey"), Tito Puente, Rachmaninoff, Grand Master Flash & The Furious Five, y unos cuantos más, incluido Stokowski dirigiendo el Pájaro de fuego de Stravinsky. Pero además, a partir del tercer álbum, decidieron que muchos de los ritmos y bases sobre las que hacían sus charlas eran capaces de interpretarlos ellos mismos, y le tomaron gusto a eso de tocar (habían comenzado en realidada como grupo hardcore de guitarra, bajo y batería, para luego pasarse al hip-hop, dejando los instrumentos guardados), elaborando unos sonidos cercanos al acid-jazz, apoyados por el órgano de Mark Nishita.

En definitiva, un disco increíblemente variado, que alterna piezas de su más clásico estilo hip-hop como la primera "Super Disco Breakin'" o "Body Movin'" con cosas tan divertidas como "Intergalactic" (con su vídeo en plan película japonesa de monstruos), bases techno o reggae con instrumentales como "Sneakin' Out The Hospital" o la maravillosa "Song For Junior" (auténtico jazz latino, con su flauta y su vibráfono y todo), o canciones de formato clásico como "And Me" (con bases cercanas al dub jamaicano), "Song For The Man" (donde pueden sonar más psicodélicos que el mismísimo Beck), o "I Don't Know". Sorprendentemente variado, de hecho: si yo me encontrara algo como "Picture This" (con la voz de Brooke Williams) atribuido a los Beastie Boys pensaría que es un error.

(Después de este Hello Nasty (1998) han sacado otro par de álbumes quizá menos sorprendentes y menos variados --uno todo rappeado y el otro completamente instrumental--, pero igual de interesantes. Seguimos esperando la recuperación de Adam Yauch y la edición del que será el octavo álbum, previsto para este 2010.)


(Enviado originalmente a la liZta el jueves, 12 de febrero de 2004.)

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1997: Peter Hammill Everyone You Hold (1997) 


Desde que le descubrí en 1980 con A Black Box, he intentado seguir la carrera de Peter Hammill, aunque en aquellos tiempos era difícil, porque muchos de los discos antiguos no se encontraban (recuerdo unos anuncios en la revista Sal Común donde venían las portadas de los discos de Peter Hammill junto a las de Frank Zappa para comprarlos de importación a través de alguna tienda de Barcelona, creo que Pan i Musica). Así que cada vez que conseguía alguno era un acontecimiento.

Después, con la llegada del CD, y la creación de su propia compañía, Fie!, comenzó a hacerse más sencillo seguirle. Pero el hombre es creativo, y tiene un estudio en su casa y ya digo que tiene su propia compañía, así que, ¡saca disco tras disco, sin descanso! Y todos me gustan mucho, tanto que es muy difícil poner alguno por encima de otros.

Cuando salió Everyone You Hold acababa de conseguir el anterior, X My Heart (1996), uno anterior que no tenía, Out Of Water (1990), y uno doble en directo de esa época que tenía grabado y que oía constantemente, Room Temperature: Live (1990). Así que cuando vi el nuevo, me dije: "¿Otro? ¡Esto ya es demasiado!" Pero aún así, me arriesgué a que me cansara tanto Peter Hammill y me lo llevé.

Y es que salía él en la portada, con sus canas, su mano, y esa mirada. Y te vuelves a quedar prendado del tipo. Luego pones el disco, y ya con la primera, "Everyone You Hold", te vuelves a rendir. Esa voz... El álbum no tiene nada que ver con el anterior, que era un disco "de grupo". Éste es más sosegado, más experimental en cuanto al sonido, pero lleno de canciones muy personales. Como es habitual, él se encarga de todos los instrumentos (principalmente teclados, y alguna guitarra) y las voces, contando con la colaboración puntual de sus habituales Manny Elias a la batería, Stuart Gordon a los violines y David Lord a los teclados. Además cuenta con Hugh Banton, su viejo compañero de Van Der Graaf Generator, al órgano en un par de canciones.

Pero todo esto son detalles. Lo importante es que cuando llega "Phosphorescence"... te empieza a subir algo desde la barriga y se te empiezan a poner los pelos de punta otra vez. Lo ha conseguido de nuevo. ¿Qué tiene este tipo que hace una música tan bonita? Y se supone que sus canciones están llenas de tristeza y de desgarro. Habla sobre el paso del tiempo, el deterioro de las relaciones, la futilidad de los actos de la vida, y sin embargo, tiene un no sé qué optimista, unas ganas de sacar fuerza para seguir luchando. En fin, ¡y a mí que lo que me gusta son los discos divertidos!

(Por cierto, Peter Hammill tiene su propia página en la red, desde la que va dando noticias casi a modo de diario, y va comentando sus propios discos de un modo muy personal. Muy recomendable: Sofa Sound.)


(Enviado originalmente a la liZta el martes, 10 de febrero de 2004.)

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1996: Robert Fripp 1999 (1994) 


En los primeros años 80 una de las cosas que más me gustaba oír eran los frippertronics de Robert Fripp. Estos juegos musicales improvisados con la guitarra y los dos magnetófonos haciendo bucles me servían de música de fondo para escribir, leer, o sencillamente sentarme y dejar volar la cabeza. Luego se dedicó a los renovados King Crimson, luego a las clases de guitarra y ahí ya le perdí la pista al hombre. A principios de los 90 surgió la noticia de que King Crimson volvían a existir, ahora como doble trío. Pero todavía más que eso, me alegró saber que Fripp volvía a hacer giras en solitario y a grabar frippertronics.

Sólo que ahora no se llamaban frippertronics, sino 'soundscapes' (algo así como 'paisajes sonoros'). Sencillamente, había cambiado los dos magnetófonos por dos ecos digitales y un controlador MIDI, con lo que ahora tenía mucho más juego. El primero de los discos dedicados íntegramente a los 'soundscapes' que editó fue este 1999 (1994), que continuaba la tradición de Let The Power Fall (el último disco de frippertronics, editado en 1981, que se había quedado en "1989"), y después editaría al menos seis más en formato físico y otro buen montón como descargas en DGM Live.

El álbum está íntegramente grabado en Argentina y en directo, y comienza con los 16 minutos oscuros y siniestros de "1999" (que me animan a releer los relatos de H. P. Lovecraft, una de mis lecturas favoritas mientras escuchaba frippertronics), sigue con "2000" (más luminoso, y que me recuerda a sus antiguas colaboraciones con Eno, de donde salió toda esta idea de los bucles), llegamos al nuevo siglo con "2001" (un 'soundscape' todavía más luminoso que el anterior), hacemos una pausa en "Interlude" (el más extraño y juguetón de todos, y el más breve), y acabamos con "2002", que sube desde la nada muy poco a poco (y que es la parte del disco que más me recuerda a los antiguos frippertronics).

Como siempre, en el disco hay unas extensas notas de Fripp explicando de qué va la cosa, que finalmente resume de forma genial diciendo: "Éste sigue siendo el mejor modo que conozco de hacer un montón de ruido con una guitarra".


(Enviado originalmente a la liZta el martes, 10 de febrero de 2004.)

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1995: Frank Zappa Civilization Phaze III (1994) 


De este disco se venía hablando desde hacía algún tiempo. En los librillos con la discografía de Zappa que acompañaban a las reediciones de Zappa Records (y que yo me pasaba el día manoseando y estudiando, para intentar averiguar qué maravillas nos esperaban) lo anunciaban como "to be released in 1993/1994", y bastante antes, en unos panfletos de publicidad de Barking Pumpkin que venían dentro de los vinilos hacia 1986 o así, anunciaban "Coming Soon" una cosa que se llamaba "Lumpy Gravy Phase III", que parecía tener alguna relación.

Así que la expectación era grande, y cuando finalmente apareció en las tiendas... ¡qué cosa! ¡Qué presentación! ¡Qué lujo! Un poco triste, todo hay que decirlo, y tenía un poco de aire fúnebre, con esos bordes negros como de esquela y esas pirámides (que en definitiva son tumbas). Pero en fin, había que oírlo para juzgar. Para empezar, era evidente que aunque fuera un disco póstumo, el libreto estaba escrito por el propio Zappa, y ¡tenía mucha lectura! Diálogos, personajes, escenarios. Eso estaba bien.

Y nada más ponerlo, comienzan las mismas voces de la gente que vive dentro del piano de Lumpy Gravy (1968). Efectivamente, es la "Fase III". Y en fin, qué voy a contar... pues eso, que como éste también fue disco del mes en la liZta, me remito a lo que allí conté en su día.


(Enviado originalmente a la liZta el martes, 10 de febrero de 2004.)

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