
Nos levantamos en Granada, desayunamos y nos vamos a la Monkey Week. Rafa y Pedrín con Carlos por un lado y Miguel conmigo por otro. Vamos por la carretera nacional de toda la vida. La ruta: Granada, Antequera, Jerez de la Frontera y el Puerto de Santa María.
Llegamos al Puerto, conseguimos encontrar sin dificultad la Bodeguita del Club de Rugby, que es donde tocamos, descargamos el equipo y Rafa se viene con Carlos y conmigo a dejar los coches en un parking. De camino paramos a tapear un poco.

En el local, Pedrín y Miguel ya han empezado también con el tapeo, y nosotros llegamos a tiempo de ver al primer grupo, Algunos hombres, de Córdoba. Son las cuatro de la tarde, una hora imposible para un concierto, y no hay mucha gente.

Cuando nos toca a nosotros casi nos pensamos no tocar. Aparte de la poca asistencia de público, faltan micrófonos y cajas de inyección (y eso que, como es habitual, habíamos enviado previamente un listado con todo lo que necesitábamos), pero de una forma o de otra van apareciendo los cacharros apropiados y además poco a poco va entrando más gente.



Así que tocamos, claro. Y nos quedamos bastante contentos con el concierto.
El repertorio: Mr. G, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias, Mi amor es para Luci, Shangri-La, Un tipo surrealista, El final, Fuera de límite y Saluda al tren. Sin bis, claro, que esto es un showcase y hay poco tiempo.
Un fragmento de la actuación, cortesía de AcaboseProducciones:

Saludamos a nuestro viejo amigo Blas Fernández, que anda por aquí cubriendo lo del festival y quería acercarse a vernos.
Mientras tocan los terceros, Disco Las Palmeras, traemos los coches y los cargamos. A Rafa ha venido a recogerlo su hermano, que vive por aquí, para llevárselo al aeropuerto, porque se va a Barcelona al homenaje a Pedro San Martín, de La Buena Vida.
Con los coches ya cargados nos da tiempo a ver tranquilamente a Maryland, que vienen desde Vigo y suenan bien. Dejamos los coches en el parking y las bolsas y macutos en el hotel. Allí nos encontramos con Juanfra de Art School y Harry Up!, que hoy pinchaba casi al mismo tiempo que tocábamos nosotros. Le decimos que estuvimos en su pueblo ayer y más o menos quedamos en que igual nos vemos esa noche por aquí o por allí, en uno de los multiples conciertos que hay por toda la ciudad.
Y finalmente nos tiramos a la calle a disfrutar del Puerto y a comer pescado y marisco, que es lo que se lleva aquí.
Una vez saciados nos vamos a ver el concierto gordo del día, en el Monasterio de la Victoria, con los históricos Hawkwind y Neneh Cherry. Antes actúa un trío con camisas de flores y actitud irreverente, así que nos salimos de lo que es el monasterio para ver qué hay por ahí fuera. Hay conciertos por todas partes, y en los jardines está actuando Mad Muasel, de Bilbao, que rapea muy bien.
Parece que ya van a empezar Hawkwind, así que entramos porque tenemos mucha curiosidad por verlos. Por momentos parecen los Pink Floyd del principio, o Blur, o Prodigy. Difícil de describir, con melodías pop y momentos casi de trance. Además con proyecciones de vídeo y dos bailarinas con un vestuario cambiante espectacular.
Neneh Cherry está en plena forma y hace un buen concierto, con un grupo muy bueno en el que creo que están su marido y su hija haciendo coros. El marido es todo un personaje. Como era de esperar, aparte de alguna nueva, canta todas las famosas. Y se lo pasa en grande.
El sitio es un marco incomparable. Un claustro de un monasterio reciclado en prisión y restaurado, pero el sonido es horroroso. Está de moda poner muy fuertes los subgraves y, como decía Miguel, al final parece un concierto de bombo solista.
No nos quedamos a ver el resto de actuaciones y nos volvemos al hotel. Mañana más.
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El equipo: Miguel, guitarra eléctrica, acústica, ukelele y voz; Carlos: órgano, piano y manejo; Román: bajo, coros y más manejo; Pedrín: batería y coros; Rafa: posicionamiento global.
Recojo a Rafa y salimos hacia Granada. Los coches ya los llevamos cargados con lo que hay que llevar (que no es mucho: esta vez no llevamos amplificador de bajo ni batería) y nos encontramos con Carlos y Pedrín ya en Granada, en una rotonda, buscando la carpa. Cuando llegamos a la susodicha carpa nos están esperando Miguel, que tocó allí mismo hace un par de días con Bang!, y Marisa, a la que vimos por última vez en Chirivel y que es la que lo organiza todo.

Descargamos. Aparcamos. Montamos. Probamos.

Van apareciendo nuestros amigos y parientes granadinos.

Entre otros el arqueólogo Manuel (Pedro, marañón original, también asentado en Granada, ha tenido que ir a Murcia, así que nos hemos cruzado por el camino), mi sobrino Diego con Ro y otra amiga muy simpática, y Milena, la sobrina de Miguel, con su pandilla.

Hoy no es uno de esos días en los que vamos a aprovechar para hacer turismo: picamos algo en el mismo camerino de la carpa y nos subimos al escenario a tocar. Le paso la cámara a mi sobrino.
Ya en el escenario, pregunto a los presentes si han visto alguna película (por aquello de que el concierto es parte del FIJR), pero sólo obtengo como respuesta miradas desconcertadas.

El repertorio: Las manzanas del mal, Mr. G, Cándido, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias, Mi gato se llama Persona, Tipos raros, Mi amor es para Luci, No soy yo, Para decir adiós, Shangri-La, No soy de aquí, Barrabás, Un tipo surrealista, El final, Atrapado, El baile, Fuera de límite, y Saluda al tren; el bis: Aquellos tiempos, Voy loco mama y Conozco la canción.


El fotógrafo y sus amigas.



Después del concierto, del que salimos muy contentos (nos habíamos quedado con la espinita de tocar en Granada después de que se suspendiera el concierto de Peluca & Bigote Tour en febrero, después de más de diez años sin tocar por allí), nos quedamos en la carpa charlando con la gente de por allí y disfrutando de la sorprendente calidez del camerino.
Finalmente decidimos que en Granada debe existir algo más allá de la carpa de la plaza del Humilladero, así que dejamos el equipo allí, que está seguro, y nos vamos al hotel, que está cerquita, a dejar las maletas y las bolsas. Miguel se queda a dormir, que ya ha cubierto su cupo granadino los días anteriores, y los demás nos vamos a un garito que se llama La Percha, donde ponen vídeos ingleses antiguos y música que está muy bien (aunque falta de graves, cosa que probablemente agradezcan los vecinos).
De allí intentamos ir a otro sitio, pero no funciona el GPS, así que paramos un taxi para volver al hotel. Le damos la dirección y el taxista nos dice que es que él no está muy puesto en calles y tal, que es su segundo día, pero que el nombre del hotel le suena y que nos lleva. Y nos lleva.
(Continuará...)
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Según mis notas habíamos tocado en el Club Atalaya de Cieza ya en 1995, con Cuarto Trastero, de nuevo en 1997, y finalmente en 2002, con Tercera República. De hecho no habíamos vuelto a tocar en Cieza desde entonces, y ya era hora. Este año nuestro amigo el Potro había decidido que ya estaba bien y se había asociado con la gente del Club Atalaya para organizar una serie de conciertos de grupos de la región que ya hacía tiempo que no pasaban por allí, como Acequia, Los Crudos, Los Bluesfalos o nosotros mismos.
Total, que nos vamos a Cieza. En dos coches, con todos los trastos. La prueba de sonido se eterniza un poco por problemas técnicos, pero al final se consigue que la cosa suene bien. Nos vamos al bar de al lado, a tomar algo mientras vemos el fútbol (siempre hay fútbol: en este caso el Barcelona contra el Atlético de Madrid), y de vuelta al Club Atalaya, que tenemos que empezar ya.
El equipo: Miguel, voz, guitarra eléctrica, acústica y ukelele; Carlos, órgano y piano; Román, bajo y coros; Pedrín, batería y coros; Rafa, gestión, desarrollo, taquilla y merchandising.
El repertorio: Las manzanas del mal, Mr. G, Cándido, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias, Mi gato se llama Persona, Tipos raros, Mi amor es para Luci, No soy yo, Para decir adiós, Shangri-La, No soy de aquí (con una introducción un poco más larga, que nos pilló un poco despistados a algunos, concretamente a mí), Barrabás, Un tipo surrealista, El final (con la novedad de que el final, valga la redundancia, habíamos decidido extenderlo un poco más, cosa de la que nos acordamos en el último momento, para despiste general), Atrapado, El baile, Fuera de límite y Saluda al tren.
Otra, otra, otra.
El bis: Aquellos tiempos, Voy loco mama (nuevo despiste generalizado sobre el escenario: "¿Cuál tocamos ahora?" "El 'loco'" "Ah, 'conozco', vale, un, dos, tres, cua..."), y Conozco la canción.
Bajamos y nos ponemos a charlar con el respetable, que consiste básicamente en todos los amigos que tenemos en Cieza, más algunos acosadores oriundos de Albacete y gente de Murcia, así que entre lo agradable del lugar y el buen rollo de la compañía, pasamos un buen rato hasta que se hizo evidente que había que volver antes o después, así que cargamos los coches y a casa.
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Quedamos en el ensayo y nos vamos en dos coches, después de cargar casi todo (hoy no hay que llevar batería). Llegamos a Lorca y vemos cómo todavía quedan señales en los edificios de los dos terremotos que sufrieron en mayo. Y precisamente por eso estamos aquí. La idea es que durante la feria de septiembre los grupos y artistas actúen sin cobrar su caché habitual para ahorrar gastos al ayuntamiento lorquino y que así se puedan celebrar las fiestas con normalidad, y se aproveche el ahorro para invertir en la recuperación de la ciudad.
Después de la prueba de sonido (en Facebook hay algunas fotos de Bryn Slack), al camerino, a comernos un bocadillo y esperar nuestro turno mientras charlamos con la gente que hay por allí. Uno de los temas de conversación habituales suele ser el estudio de la cuadrilla local de carga y descarga. Empiezan Varry Brava, que están preparando un nuevo disco y dieron un concierto muy fresco y muy divertido, como es habitual. Después vamos nosotros.
El equipo: Miguel, voz, guitarra eléctrica, acústica y ukelele; Carlos, órgano y piano; Román, bajo y coros; Pedrín, batería y coros; Javi, sonido; Rafa, organización de todo.
El repertorio, más corto de lo habitual: Mr. G, Cándido, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias (con una nueva voz baja sustituyendo a la anterior voz alta, que se estaba quedando demasiado alta después de que en mayo decidiéramos volver a afinar al tono normal y no medio tono abajo como llevábamos haciendo desde hace más de diez años), Mi gato se llama Persona, Mi amor es para Luci, Para decir adiós, Shangri-La, Barrabás, Un tipo surrealista, El baile, Fuera de límite y Saluda al tren. En Facebook Bryn Slack ha puesto también algunas fotos del concierto.
Después cargamos los coches y vemos si nos vamos ya todos (algunos tienen que mandrugar mañana) o esperamos o qué. Mientras lo pensamos, empiezan Delafé & las Flores Azules, que son mucho más divertidos de lo que esperaba (la verdad es que no sé lo que esperaba ni por qué), así que entre unas cosas y otras, vemos el concierto entero y nos vamos todos de vuelta a casa (excepto Rafa, que se queda para seguir organizándolo todo hasta el infinito y más allá). Esta vez nos quedamos sin ver a The Leadings.
Dentro de un par de días, nos vemos en Cieza.
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Una entrevista amañada por Manuel Martínez al bajo de Los Marañones
Músico, letrista, dibujante, escultor y últimamente güevero (que diseña páginas güeb), Román nos descubre sus aficiones, su trabajo y sus dibujos, que dicho sea de paso a mi me gustan un güevo (esta vez sí es de esos). Para ir directos al grano y ahorrarnos preguntas intrascendentes, yo me fuí y le dejé que largara. Visto y leído lo gue sigue creo que no ha quedado mal del todo. A las pruebas me remito.

Yo crecí leyendo tebeos de Tintín y oyendo singles de los Beatles. Creo que eso lo explica todo. Por lo menos en mi caso. Me han contado que con tres o cuatro años, allá por los finales de los 60, bailaba el twist en el patio de la casa, y hacía garabatos en los tebeos de mi padre y mis hermanas. De momento sigo igual, bailando el twist y haciendo garabatos. En el mundo del rock creo que hay mucha gente en el mismo caso. Me imagino que el motivo es la relación que hubo en USA y en lugares como Francia entre la contracultura y el rock en los años 60 y 70. En España la relación es más reciente, pero es muy fuerte, hay muchos dibujantes músicos como Carlos Berlanga o Víctor Coyote, o más recientemente, gente como Mauro Entrialgo.
Mi relación con los tebeos ha sido muy larga, evidentemente, y ha pasado por muy distintas etapas, de cada una de ellas siempre ha quedado algo a lo que termino volviendo. Lo primero que recuerdo es el Tintín de Herge, que siempre estará ahí; después, de la etapa Bruguera, me quedo con el gran Vázquez (todavía estoy esperando una reedición decente de Anacleto), luego me dió por los superhéroes Marvel, y de ahí me quedo sin ninguna duda con Jack Kirby. Después vino la época del Totem y todo eso, y descubrí a Moebius/Jean Giraud, que me marcó mucho, no tanto en estilo como en intención. En esa época se empezaron a descubrir muchos autores en España, como Hugo Pratt, Robert Crumb, Jacques Tardi o Art Spiegelman. De España me quedo con gente como Max, Gallardo, Mariscal y Víctor Aparicio, y más recientemente Mauro y Calpurnio, por nombrar un par. Volví a descubrir los superhéroes con gente como Chris Claremont, Frank Miller, Alan Moore y recientemente Neil Gaiman. De los japoneses que conozco me quedo con Akira Toriyama y Otomo, que me parecen geniales, cada uno en su estilo. Me gustan mucho también algunos americanos recientes, como los hermanos Hernández, Dan Clowes y Peter Bagge. Veo que se me olvidan algunos clásicos como George Herriman o ColI, el del TBO. Bueno, seguro que se me olvidan muchas cosas más, pero para hacerse una idea yo creo que ya vale.
En el grupo estamos ahora mismo Miguel Bañón, a la guitarra y voz, Pedrín Sánchez, a la batería, yo, Román, al bajo y voz, y desde hace un par de años, Joaquín Talismán a la guitarra y voz. El funcionamiento interno normal es que Miguel y Ricardo Perpén (que estuvo en el grupo al principio) hacen las canciones en casa, luego se les pone letra (ellos, yo o algún amigo como Pedrito Jiménez o Carlos Muñoz), y después se arreglan entre los cuatro del grupo en el ensayo. Carretera y manta y nos vamos a tocar por ahí donde nos dejan, y cuando podemos nos metemos en un estudio de grabación y sacamos un disco. Ahora mismo estamos otra vez de gira y preparando nuevas canciones en el ensayo.
Llevamos muchos años tocando por todo el país y sacando discos, y tenemos unos cuantos seguidores fieles por todas partes. Tenemos una cosa que llamamos Club Marañón, que en realidad es una dirección de correo a la que nos escribe gente de todas partes. Hemos sacado ya cinco discos al mercado, los dos últimos con Edel y con portadas de Pocateja, la agencia de diseño de Víctor Aparicio, que es el que ha hecho el tebeo que regalamos en los conciertos. A Víctor lo conocimos en un par de actuaciones en las que coincidimos con los Coyotes. Yo siempre he sido fan de su grupo y de sus tebeos, como ya he dicho antes, así que para mí fue una enorme satisfacción personal poder trabajar con él y con Pepo (su socio, otro viejo conocido nuestro) en nuestros discos.
El asunto de la página web del grupo surgió cuando la gente de Distrito E-red, el servidor de Internet de aquí de Murcia, nos comentó que estaba interesada en hacer una página sobre e! grupo. Nos pareció una idea estupenda y me dediqué a recopilar material para que la hicieran y a investigar qué demonios era eso de las páginas web y todo el asunto de Internet. Al final, como me metí tanto en el tema, y como la cosa fue tomando forma en verano y todo el mundo estaba de vacaciones, me puse a hacer la página yo mismo, estudiando páginas que veía por ahí y copiando las cosas que me gustaban. Me lo pase muy bien haciéndola, y conforme voy aprendiendo cosas nuevas las voy incorporando. Ahora el servidor va a mejorar el tema de audio y vídeo, y vamos a meter algunos fragmentos de vídeo y más música, que es de lo que se trata. La dirección de la página es http://www.distrito.com/donlope y la dirección de correo electrónico es donlope@distrito.com (no le hemos podido poner "Marañones" por la dichosa "ñ", así que le hemos puesto el nombre de Don Lope de Aguirre, el personaje histórico del que sacamos el nombre del grupo). En la página hemos metido la historia del grupo, las letras de las canciones, muchas fotos, comentarios de prensa, un libro de visitas, enlaces con otras páginas interesantes, el calendario de las próximas actuaciones del grupo, y algunas otras cosas.
Publicado originalmente en El Tío Saín nº 8, abril de 1998.
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Como casi todos los veranos, nos vamos a La Azohía. Esta vez no es en el Rockola, como otras veces, sino en la terraza La Mar Salá, junto al Club de Buceo Cabo Tiñoso.

Rafa y Alberto nos esperan allí, montando el equipo, y los del conjunto vamos en dos coches. Probamos una ruta nueva, yendo hacia Cartagena y atajando por Perín. El camino es más corto, pero hay tantas curvas que al final se tarda más o menos lo mismo que por otro sitio (sobre todo si no te conoces el camino, como yo). Cosas de las rutas.


Llegamos, descargamos, montamos, probamos y allí mismo en la terraza nos comemos una especie de pizza-tostada con kebap (u otra cosa) que al menos cumple su función básica de proporcionar alimento, que ya es algo.

Van llegando amigos y parientes, vamos saludando, charlando y básicamente esperando el momento de empezar a tocar, que, como estaba previsto, termina llegando un poco más tarde de lo que estaba previsto. Pero no mucho más tarde.


Le paso la cámara a Alberto, para que me la guarde, y aprovecha para echar alguna foto del concierto.

El conjunto: Miguel, voz, guitarra eléctrica, acústica y ukelele; Carlos, órgano y piano; Román, bajo y coros; Pedrín, batería y coros; Alberto, sonido y recuento de Boris; Rafa, esto y lo de más allá.
El repertorio: Las manzanas del mal, Mr. G, Cándido, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias, Mi gato se llama Persona, Tipos raros, Mi amor es para Luci, No soy yo, Para decir adiós, Shangri-La, No soy de aquí, Barrabás, Un tipo surrealista, El final, Atrapado, El baile, Fuera de límite y Saluda al tren
El bis: Aquellos tiempos, Voy loco mama y Conozco la canción.
Después del concierto (en el que me tocó estar demasiado cerca de la barra, con el subsiguiente efecto pasillo que ello conlleva), seguimos saludando a los viejos amigos que han ido llegando durante el concierto y nos quedamos un rato a escuchar cómo pincha la gente de Second, que vuelven a demostrar su buen gusto con esto de la música moderna, porque ponen de todo y todo bueno.

Echamos un rato allí mismo, sin salir de la terraza, y finalmente hacemos el ánimo, acercamos los coches, cargamos los cacharros, poco a poco nos despedimos de todo el mundo y nos volvemos a casa, esta vez por la ruta clásica (es decir, por Alhama), que es más larga, pero más relajada.
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Quedamos en el ensayo a las 4 de la tarde. 16:00 h. A mediados de agosto, en Murcia. A las cuatro de la tarde. Sin nubes. Una experiencia harto recomendable para el que no la conozca. Te permite replantearte mucho las cosas y ayuda a tomar decisiones. Como por ejemplo, decidir no estar allí a esas horas.
Pero hay que estar. Somos seis: Rafa, Javi, Miguel, Pedrín, Carlos y yo, y tenemos cuatro coches. ¿Cómo nos vamos? Hay que llevarlo todo: la batería al completo, todos los amplificadores, teclados, guitarras, guitarrillas, etc. Pues tres coches, porque en dos no vamos a caber los seis y todo el equipo. ¿Cómo que no? Ya verás como sí.

De algún modo todos estos años de jugar al Tetris y cargar furgonetas surten efecto y se produce el milagro: cabe todo. Todo. Miguel y Rafa se van con Javi y Pedrín y yo nos vamos con Carlos. Por el camino hablamos de Schönberg y el serialismo y escuchamos el flamante disco de Antonio Cassinello Rock And Roll Trio.
Ya en Chirivel tomamos contacto con el escenario y nos sentamos a esperar a que terminen de ajustar algunas cosas del equipo antes de empezar a descargar y montar.

Tras hacer unas fotos de los coches cargados, por si acaso luego de madrugada no conseguimos repetir la hazaña, los vaciamos, montamos, aparece Marisa, nuestra anfitriona y empezamos la prueba.

Hay problemas de ruidos por aquí y por allá, cables que no van, líneas que no son, etc. Vamos, lo normal. Vamos consiguiendo que suene todo, pero parece que el amplificador de Carlos hace ruido eléctrico y el micrófono de Miguel da un poco de rampa, así que cambian un cable por aquí y un enchufe por allá a ver qué pasa. Miguel prueba tímidamente a rozar el micrófono, le da un rampazo de aquí te espero y se va la luz. Suponiendo que lo arreglarán todo antes del concierto (al final era que había una manguera sin toma de tierra, ni más ni menos), nos retiramos al camerino a comer bocadillos y a jugar con el iPad de Rafa.

Miguel aprovecha los ratos muertos para contarnos su experiencia el año anterior, con Bang, en lo que fue el primer Festival La Sabina (el de hoy es el segundo). El día que tenían que tocar se suspendió por la lluvia y el concierto se pospuso para el día siguiente. Al día siguiente no llovió en Chirivel, pero sí más arriba, así que la rambla bajó muy, muy cargada, de modo que ellos quedaron a un lado y los instrumentos al otro, así que tuvieron que rescatarlos con la pala de un bulldozer.

En algún momento aparece Óscar y nos vamos al hotel a ver el partido. Siempre hay un partido. En esta ocasión es la final de la Supercopa, entre, como no, el F. C. Barcelona y el Real Madrid. Como hay fiestas las calles están cortadas, así que hay que ir por la rambla. Cuando ya parece que nos estamos saliendo del pueblo reaparecemos y damos con el hotel. En el bar hay una peña madridista muy ruidosa. Vamos tomando cañas con sus preceptivas tapas mientras los de los pantalones cortos de la tele van metiendo goles. A última hora Messi mete el gol definitivo y se acaba el partido, con bronca incluida, empujones, dedos metidos en ojos y guantazos. Lo que es el fútbol, vaya.


Nos vamos a hacernos unas fotos en una casa vieja. Gregorio, el fotógrafo, ya nos había avisado que nos quería retratar en la casa de su familia, así que venimos preparados: todos llevamos camisas limpias. Desde la casa se escucha tocar ya a Ortofálico Chisme, así que vamos aligerando con lo de las fotos para volver al recinto.
El recinto en sí es la Explanada del Lavadero, junto al lavadero, que está declarado de interés cultural. El problema es que entre el Centro Cultural que hay junto al lavadero y que es donde están los camerinos y desde el que se accede al escenario y la explanada en sí hay una pared de cañizo por la que los organizadores no han tenido a bien realizar apertura alguna, de forma que para poder ver el concierto hay que salir a la carretera, pasar por delante de algunas casetas de feria con abundantes patatas, y entrar al recinto de la explanada pasando por delante del guardia de seguridad que te mira mal.
El resultado es que entre estos impedimentos y el asunto de la fotografía apenas conseguimos ver la actuación de Ortofálico Chisme, que parece muy divertida. Y no corta. No sé qué hora sería ya cuando llegó nuestro momento de tocar, pero no era precisamente temprano.
El conjunto: Miguel, voz, guitarra eléctrica, acústica y ukelele; Carlos, órgano y piano; Román, bajo y coros; Pedrín, batería y coros; Javi, sonido de puta madre; Rafa, esto y lo otro.
El repertorio: Las manzanas del mal, Mr. G, Cándido, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias, Mi gato se llama Persona, Tipos raros, Mi amor es para Luci, Para decir adiós, Shangri-La, Barrabás, Un tipo surrealista, Atrapado, El baile, Fuera de límite y Saluda al tren
El bis: El final, Voy loco mama
El segundo bis: No, no, vámonos ya, que son las cuatro y media de la mañana.
Desmontamos todo y nos preparamos para cargar de nuevo los dos coches. Imposible repetir la hazaña. Principalmente porque Pedrín y Rafa se van a Murcia ahora con Óscar y por lo tanto tenemos más espacio en los coches, así que no estamos muy seguros de poder meterlo todo, porque lo que nos gusta es el desafío.
Finalmente, mientras el DJ se dedica a poner música minimalista (pero bailable) desde la cabina (que en realidad es una lancha que han puesto delante del escenario), nos despedimos de los tres que se vuelven para Murcia y nos vamos a un bar cercano con Marisa. La música viene a ser más o menos la misma hasta que ponen un disco de un grupo, creí entender que de Elche, que hacía versiones curiosas de clásicos de los Beatles, David Bowie y cosas así.
Aunque los de allí son muy simpáticos todos, como ya empieza a amanecer y preferimos mejor irnos a dormir antes de tener que levantarnos que después, nos despedimos y nos vamos al hotel, para despertarnos justo a tiempo de ver cómo aterriza el Papa en Madrid.

Desayunamos y pasamos a despedirnos de Marisa. Sus padres nos emplazan a comernos un puchero la próxima vez. Que así sea. Carretera y a casa. Todo calculado para descargar el equipo en el ensayo a eso de las tres de la tarde. En agosto, en Murcia. Bien pensado.
Hasta la próxima, que será dentro de un par de días.
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Recojo a Rafa y a Pedrín y nos vamos al ensayo, donde nos espera Carlos. Llegan Miguel y Alberto y nos vamos para Daimiel, que tenemos concierto.

De camino escuchamos a Stevie Wonder y algunas canciones de Alberto. Paramos a comer en Villarrobledo, donde Miguel aprovecha para vender una mandolina.

En Daimiel hace mucho calor.



Tras la prueba de sonido nos vamos a comer caracoles junto a la iglesia, acompañados de bandadas de pájaros.


El camerino está dentro del polideportivo. Alguien encuentra una pelota de tenis e inevitablemente hacemos uso de ella como buenamente podemos.

Mientras tanto, el camerino se va animando con algunos amigos que se han acercado a saludar.



Entre chácharas y demás vamos saliendo a ver a los demás grupos: The Lazy Jeans, Mañana y Sugar Mountain. Nos toca.
El conjunto: Miguel, voz, guitarra eléctrica, acústica y ukelele; Carlos, órgano y piano; Román, bajo y coros; Pedrín, batería y coros; Alberto, sonido y proyectos; Rafa, resolución.
El repertorio: Las manzanas del mal, Mr. G, Cándido, La memoria del extranjero, Cruzando las galaxias, Mi gato se llama Persona, Tipos raros, Mi amor es para Luci, Para decir adiós, Shangri-La, Barrabás, Un tipo surrealista, Atrapado, El baile, Fuera de límite y Saluda al tren
El bis: El final, Voy loco mama
Y, para acabar, Holywater.
En algún momento de la noche se sortea una guitarra vintage, que gana una chica muy simpática. Carlos y yo nos acercamos a la barra y allí algún lugareño nos explica que haríamos bien en quedarnos un rato, porque las chicas están receptivas.
Nos vamos al hotel, que se llama Las Brujas y donde están celebrando una boda. Decidimos no autoinvitarnos y nos vamos a dormir.
Al día siguiente, Penetreytor seguía allí.

Y Mazorca también.

Y nosotros nos vamos a casa, pasando por La Mancha.

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Grabado en el baño en Utiel el pasado miércoles, 1 de junio de 2011, para The Water Tapes. Luis G., guitarra y voz; Manu Pahinui, mandolina y coros; Román el Sarraceno, bajo.
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