Requesound, 4 de diciembre de 2003

Ya hace 10 años que el genio de Cucamonga partió para su "ultima gira".

Frank Zappa (1940-1993)

Autor: Román García

El día 4 de diciembre de 1993, un cáncer de próstata incurable se llevó al que en opinión de algunos fue uno de los grandes genios de la música de la segunda mitad del siglo XX. Frank Zappa ejerció de muchas cosas en su vida (cineasta, dibujante, guitarrista, comediante, escritor, crítico, actor, productor, presentador de televisión, cínico, percusionista, humorista, padre de familia, empresario, director de orquesta, fumador empedernido y adicto al trabajo), pero él se consideraba a sí mismo principalmente como compositor. Reunía los materiales a su disposición y los convertía en algo diferente, y a eso le llamaba música.

Desde sus comienzos en los años 50 como batería y guitarrista en diversos combos de rock & roll, pasando por los primeros 60 con sus primeras grabaciones en un pequeño y oscuro estudio de Cucamonga, los últimos 60 y los 70 con las giras mundiales de los maravillosos Mothers Of Invention, y los 80 y 90 con la tecnología más avanzada a su servicio, Zappa compuso, interpretó y grabó una inimaginable cantidad de horas de música de la que, con sus más de 70 álbumes publicados y sus casi diez películas y vídeos (que ahora comienzan a reeditarse en DVD), sólo hemos llegado a conocer una parte. Dos enormes criptas climatizadas albergan en los sótanos de la mansión familiar en Laurel Canyon centenares de cintas grabadas en todos los formatos imaginables, que recogen casi todos los conciertos que ofreció con sus diversos grupos, y todo el material registrado en los innumerables estudios por los que pasó hasta tener el suyo propio en casa.

Hablar de su obra (aunque sólo sea de la que conocemos hasta ahora) e intentar analizarla sería una tarea inmensa. Además de la cantidad de material disponible, sus composiciones eran cualquier cosa menos sencillas (hablar de fractales aquí no es ningún disparate), y la cantidad de referencias musicales y culturales que se pueden encontrar en su obra darían para escribir una enciclopedia, además de las sutiles referencias cruzadas entre las diversas partes de su propia creación, lo que él llamaba su continuidad conceptual. Si por algo se puede definir su labor creativa es por la más absoluta libertad: su máxima era "Cualquier cosa, en cualquier momento, en cualquier lugar, por ninguna razón en absoluto".

Además, la obra de Zappa es divertida. No es sólo que en algunas de sus canciones se hable de sexo y de estupidez humana, o que se burle de los políticos y telepredicadores y haga bromas sobre las aventuras nocturnas de sus músicos en gira, es que el humor impregna casi cada nota de sus composiciones, y a veces sus actuaciones (para los oídos poco atentos) parecían tener más de comedia que de música. Incluso en sus más trabajadas partituras para orquesta sinfónica solía incluir indicaciones para que los intérpretes realizaran actividades digamos extra-musicales como bailar, o comer palomitas o cosas así. O insertaba las notas de "Louie Louie", sólo porque sí.

Compositor genial, excepcional guitarrista, trabajador incansable, lúcido, inteligente y con un envidiable sentido del humor, ese fue Frank Zappa. En fin, sirvan estas breves líneas como homenaje a su figura y su obra, y ahora retirémonos a tocar un último solo de guitarra imaginario en su memoria.

donlope@ono.com
2015-09-02