Música y Tecnología

por Frank Zappa
Música y Tecnología, nº 2, 1986

NUEVA YORK.- Para no perder la costumbre, Frank Zappa sigue lanzando exabruptos a diestro y siniestro y haciéndoles trajes -no sin cierta coherencia- a unos y a otros. En esta ocasión los interesados son gente como directores de orquesta, instrumentistas e ingenieros de sonido. A la pregunta de si llegarán a ser obsoletos a causa de la nueva tecnología electrónica, Zappa opina lo siguente:

Se han dicho muchas cosas para eliminar a esa gente. Ante todo, no creo que los ingenieros de sonido dejen nunca de trabajar. En cuanto a los directores, no tengo estadísticas fiables pero me da la sensación de que muchos de ellos, especialmente los que son famosos, no están teniendo demasiada aceptación, a causa de la política de la industria.

Veamos la realidad: cuando una persona va a un concierto, está yendo a ver a un director estrella situado en frente de un anónimo borrón de músicos. ¿Qué tocan estos músicos?; nada muy nuevo, interesante o excitante. Quizá porque cuesta demasiado dinero ensayar una nueva pieza de música. Tocan todo lo que han aprendido en el conservatorio, parecen un "Juke Box".

Un director, básicamente, hace el papel de un mamarracho agitando sus brazos ante el "jukebox". Todos los de la orquesta saben ya cómo tocar a Beethoven, y él sabe cómo dirigirlo.

Con un ensayo al día tienen bastante para triunfar. Ellos saben dónde ir rápido, dónde ir lento, y ..., es un timo. La gente que acude al concierto no va a oír música, va a ver al monigote agitando los brazos.

Por otro lado, hay un puñado de directores a quienes interesa presentar música nueva, pero se encuentran con obstáculos para hacerlo ya que los costes son astronómicos. Esta es una de las razones de que se escriba muy poca música nueva para orquestas (ya que es imposible ensayarla).

Muchos compositores están trabajando en pequeñas piezas, pero generalmente son tan horribles que es difícil distinguir una nota errónea, además es fácil y barato ensayar dichas piezas, puesto que hay menos músicos.

El otro factor es que la mayor parte de esto no se graba. El público que acude a un concierto de nueva música, va a oír la pieza tocada una vez y si la ejecución no es buena, se olvidan del compositor. La audiencia escucha y no tiene ni idea de lo que ha escrito el compositor. Ellos sólo van a oír el resultado de toda la coreografía y política que se da en estos conciertos.

Pero si la cuestión es conseguir una música correctamante tocada y la que el compositor realmente desea, el ordenador es el que te permite hacerlo. En este punto el compositor paga las consecuencias. Si el ordenador toca con un cien por cien de exctitud (y para ciertos tipos de música esto es una posibilidad absoluta) entonces la audiencia obtiene más por su dinero. Consiguen oír lo que el compositor ha imaginado. Con ciertos tipos de música esto requiere mucha estilización y matiz, es difícil poner el mismo tipo de elemento en el almacenamiento digital de la composición. Si hay muchos pianíssimos o fortíssimos, algunos de los sistemas de música con ordenador no tocan ese tipo de información demasiado bien(*). Pero si hablamos de tocar ritmos correctamente o de notas en su sitio y siempre afinadas, el ordenador es perfecto.

(*) Esto en 1986 era normal, hoy día cualquier sistema, hasta el más simple, lo consigue.

Enviada por Luis Ruiz a Zappa_es@listbot.com

donlope@ono.com
2007-10-15