Editorial Ritmo y Melodía
Barcelona, 1975
D.L.: B- 51545/75
Parodia de Emilio Jiménez
La llaman Lucecita
y era en la radio un clamor,
pero nadie a la mocita
su niño reconoció.
Ni suenan las lavadoras
ni hay quien se ponga a coser;
en cuanto llega la hora...
¡solo hay llanto a "to" meter!
Y se limpian los ojos por los visillos
y hay quien de lagrimones llena un lebrillo.
Lucecita, Lucecita...
Lucecita, picaruela;
con su cara de tontita
vende un millón de novelas.
Ella está de criadita
y el señorito camela.
Don Enrique la trae frita
del corral a la cancela.
Pero, esta criadita,
por Gustavo corre y vuela,
que está loca la mocita
porque tiene Lucecita
más calor que una caldera.
Oculta detrás de un olivo
la niña lo vio llegar.
Le dijo sentrañas mías
y ahora está en maternidad.
Y hablando de sus amores
le daba el amanecer
y pensaba Lucecita:
¡Ay Dios mío, si me ven!
Y, ahora, andando que andando
bajo la luna,
se le caen lagrimones como aceitunas.
Lucecita, Lucecita,
Lucecita la tontuela
que tiene a media España
sin fregar ni una cazuela.
En cuanto suenan las cuatro
por "toas" las casas te cuelas
y aunque lleguen los ladrones
las mujeres no se enteran.
Por el bosque corre y vuela,
sube y baja la mocita...
¡y ya está la Lucecita
como Pérez de Tudela!
¡Lucecitaaaaa!... ¡Lucecitaaaa!...
Un homenaje a Emilio El Moro